sábado, 18 de diciembre de 2010

Enrique Rojas y el poder del encubrimiento


Como ya he dicho en otro sitio, el blog está muy lleno y está perdiendo la composición de las fotos y los párrafos (blogger da 102 Mb y hemos llegado a las 297, cuando podamos, lo arreglaremos).

Aunque pensaba continuar con la entrada anterior, hoy, por si acaso, por lo que pueda ocurrir, dejo aquí estos documentos junto con los retos que creo se deben conseguir. No soy una incívica ciudadana, soy una pro-derechos que considera que ni mi cabeza ni la de nadie tiene precio y que no se nos puede secuestrar con cobertura aparentemente legal, para que un impostor disponga de nuestra vida.

Pensamiento 1)............... Enrique Rojas fuera de la Medicina

Pensamiento 2) Desde mi leal saber y entender, los socios y simpatizantes del Opus Dei no son aptos para la Administración de Justicia, con independencia de la honestidad personal de cada uno de ellos, según los expertos, se consideran hermanos entre sí y están sometidos al voto-compromiso de obediencia. En el Opus Dei no existe libertad de conciencia.

¿Cuánto vale y cómo se puede recluir en un psiquiátrico privado a una mujer sana, para que quede bajo el control de Enrique Rojas Montes, médico privado adscrito al Opus Dei, al que se le lleva permitiendo desde 1984, que ejerza de impostor?



En el documento de la derecha, el "Ilustre" Colegio de Médicos de Madrid, que depende de la Comunidad de Madrid dice, que además de los demás, Enrique Rojas Montes emite certificados médicos no veraces y los entrega a un marido.

La fecha del documento es del año 1999-2000.
(lo miraré). Volvemos a dejar las pruebas a mano, como siempre, Enrique Rojas conducta de "Terrorismo social"

1) Aunque parezca mentira, el "Ilustre" Colegio de Médicos de Madrid, archivó a Enrique Rojas el expediente disciplinario que le había abierto. Por supuesto, se recurrió vía administrativa con idéntico resultado.

2) Aunque parezca mentira, en España existe un médico que emite certificados (en plural) médicos falsos a espaldas de mujeres, que alguien se ha molestado en denunciar y probar lo que este "Ilustre" Colegio ya conocía.
Y el "Ilustre", en lugar de tomar medidas, lo ha seguido dejando suelto sin sanción alguna para que pueda seguir ejerciendo y aplicando su método.
Enrique Rojas "Soy escritor, catedrático
de Psiquiatría de la Universidad
Complutense de Madrid..."
3) Aunque parezca mentira, se da la circunstancia que hace 13 años, la conducta de Enrique Rojas Montes, ya fue calificada por la Comisión Deontológica del Consejo de Colegios Médicos de España, como "Terrorismo social" y también quedó libre y sin sanción. Lógicamente, cuando estaba siendo juzgado por el caso anterior, actuó de nuevo.

4) Aunque parezca mentira, se da la circunstancia que Enrique Rojas Montes, además, es un individuo que desde 1984, se identifica como "catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid", siendo mentira y que el "Ilustre Colegio de Médicos de Madrid", también archiva estas denuncias.
Enrique Rojas no ha sido ni es
catedrático de Psiquiatría de
la Universidad Complutense
5) Aunque parezca mentira, en este Estado de Igualdad, laico, de Leyes de Memoria histórica y de Violencia de género, Enrique Rojas Montes, un médico adscrito al Opus Dei consigue "sacas de madrugada" a través de un juzgado. Y si por azar fallan porque a su víctima no le dé un infarto, sufra un accidente vascular, no se tire por una ventana y vaya a parar a manos de médicos honestos.

A las 48h., este individuo, al cambiar el juzgado de guardia, con el conocimiento y consentimiento del 1er. juzgado, puede conseguir a través del juzgado de al lado, que se ordene una nueva "saca", esta vez con total garantía de que se llevará a cabo, tanto para el marido como para Enrique Rojas, el médico impostor.
Ilustre Colegio de Médicos de
Madrid, aceptando pulpo
como animal de compañía
Vuelvo a repetir que sólo quienes consiguen escapar y no queden a merced de Enrique Rojas y su tratamiento, podemos denunciar esta barbarie llevada a cabo en un Estado que dice ser de Derecho, pero que después de 13 años, no sólo no ha juzgado a Enrique Rojas, ni al marido ni a los responsables de la Administración de Justicia que colaboran y hacen posible que tal barbarie pueda llevarse a cabo.

6) Y aunque siga pareciendo mentira, si se nos ocurre denunciar, después de recibir amenazas de un 3er. intento de interamiento y denunciar las mismas, la Justicia nos dice que no son "sino manifestaciones nuestras", aunque el 3er. intento de internamiento se lleve a cabo, en un juzgado que conoce los dos intentos anteriores, la reincidencia de Enrique Rojas y está resolviendo sobre la Administración de patrimonio que solicita el marido.
Enrique Rojas mintiendo en currículo
"Remedios para el desamor"
Todo esto sucede, en un edificio pequeño donde sólo existían 5 juzgados y cada uno de ellos tenía una guardia semanal. Mi hipótesis actual, después de cerrar el círculo, es que si los juzgados hubiesen sido engañados por Enrique Rojas y el marido, hubiesen actuado en consecuencia, en lugar de permitir que tanto Enrique Rojas como el marido camparan a sus anchas y no prestasen tutela judicial efectiva. Enrique Rojas mintiendo en currículo ¿Quién eres? Y mi ejemplo es, que si se encarga un crimen a un sicario y éste decide llevarlo a cabo con una pistola, el sicario tiene que tener pistola o posibilidades de conseguir que alguien se la preste, de no ser así, utilizará otro método y menos aun insistirá en el mismo a pesar de fallarle reiteradamente. El sicario que insiste, lo hace porque tiene seguridad que el camino elegido le llevará a conseguir sus pretensiones. Enrique Rojas nunca ha pertenecido a la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid Importante: No desviar la atención de las pruebas judiciales. Somos ciudadanos, no moneda para intercambio de favores, ni hormigas para pisotear por juzgados que sin argumentos, resuelven, sin enviar el procedimiento a reparto. No más sacas de madrugada ni reclusiones en psiquiátricos privados a causa de certificados médicos falsos emitidos a espaldas de la víctima por un impostor. No todo el mundo consigue escapar antes de quedar a merced de Enrique Rojas.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Enrique Rojas, El truco


Enrique Rojas no ha sido ni es
catedrático de Psiquiatría de la
Universidad Complutense de Madrid


¿El truco? Enrique Rojas tiene muchísimos. Ya los estáis viendo en la colección de cátedras con las que se disfraza en todos sus libros para venderlos como churros.

Concretamente en el caso que nos ocupa - internamiento psiquiátrico forzoso - con las siguientes características,


- Sin conocimiento del interesado.
- Vía marido.
- Sin contacto visual por parte del médico con la "supuesta enferma" desde hacía meses.
- No sólo no existe exploración previa a la emisión del certificado, tampoco existió una entrevista de exploración psiquiátrica, nunca.
- Con emisión de certificados oficiales médicos no veraces, como dice el Colegio de Médicos de Madrid el truco, consiste en,


Elegir juzgado, eligiendo juzgado de guardia que actúe dentro de la guardia sin enviar el procedimiento a reparto.


¿Cómo se consigue? En primer lugar hay que presentar la solicitud de internamiento en el juzgado elegido y en segundo lugar, desde mi leal saber y entender, pienso que sólo se puede conocer si un juzgado de guardia enviará determinado procedimiento a reparto o no, teniendo contactos dentro de dicho juzgado.

Dejamos de nuevo los documentos, que colgamos en "El método", que prueban las afirmaciones que realizamos, para que estén más a mano por si hubiera que consultarlos,

Solicitud internamiento

Providencia Juzgado 2

Oficio Juzgado 2

Licenciado Medicina

Colegio Médicos Madrid dice,
E. Rojas emite certificados "No veraces"

Al elegir E. Rojas el juzgado, cualquier víctima suya carece de garantías ya que no elige un juzgado cualquiera, sino un juzgado, llamemósle "amigo", que conoce el objetivo.

Recapitulando sobre las entradas anteriores de esta serie (1er. intento de internamiento, Juzgado 2 Majadahonda),

- El método: La juez, con un acientífico certificado oficial médico de E. Rojas y la solicitud de internamiento del marido, resuelve, sin ver ni hablar con la interesada (dudo mucho que Su Señoría haga lo mismo con los presos a los que va a privar de libertad).

- La faena: Antes de este 1er. intento de internamiento, Enrique Rojas llamó e intentó convencer al médico de Familia para que emitiese un certificado sobre mí prescribiendo mi internamiento psiquiátrico. Rojas pretendía que el médico de Familia, emitiese este certificado sin verme y sin proporcionarle mi historia clínica.
..(Para más información remitiros a las entradas citadas).

La ley de internamientos psiquiátricos en contra de voluntad es clara y estricta, si bien, esté contemplado en la ley o no, en la práctica, adquiere cierta holgura en los casos de pacientes con antecedentes psiquiátricos que ya han sido internados y requieren internamientos con frecuencia en función de sus crisis. En estos casos, es la familia quien suele tramitar el internamiento.

Al presentarse mi entonces marido con un certificado médico emitido a instancia de "la familia", como consta en el certificado de puño y letra de Enrique Rojas, Su Señoría estaba percibiendo un posible delito tipificado en el Código Penal (la violación del secreto profesional). En ningún caso, Rojas, podía entregar un certificado a persona distinta a mí, ni emitirlo a instancia de terceros.

Si Rojas consideraba que debía internarme (difícil porque no me había visto previamente), la ley establece que debe ser el médico quien solicite el internamiento al juzgado.


Desde mi leal saber y entender, me quedo sin entender todas actuaciones de la juez que suscribe los documentos de arriba,

1) Juan Cantero Caba, el marido, presenta una prueba (el certificado emitido por Rojas) que se ve se ha obtenido ilegalmeente, sin mi conocimiento ni consentimiento y la juez la admite para abrir un procedimiento.
- Si os acordáis del padre coraje, no le fueron aceptadas las cintas con la declaración del asesino de su hijo porque habían sido grabadas sin su conocimiento y consentimiento (no quiero pensar que internarme a mí fuera más importante que esclarecer un asesinato, indicaría que tenían mucho empeño conmigo).

2) Que sea el marido quien solicita el internamiento de la mujer y la juez no sospeche, resulta bastante chocante, sobre todo cuando consta en el certificado que no ha sido solicitado por la mujer.

3) La juez resuelve sin verme ni hablar conmigo.

4) Para que se lleve a cabo un internamiento psiquiátrico forzoso, debe darse una situación muy extrema donde exista auto o heteroagresividad o un posible deterioro significativo del supuesto enfermo en caso de no ingresado.

- Si recordáis el caso de la activista saharaui Aminatu Haidar, cuando en huelga de hambre el Cabildo de Canarias solicitó su ingreso en contra de voluntad, pese a que su estado era crítico, conocido por todos y el ingreso lo solicitaba un gobierno autonómico, el juez acudió con un médico forense a ver a Aminatu ya que no podía autorizar su internamientono sin haber visto físicamente a la persona a la que iba a privar de libertad.

5) Como dije en "El método", el juzgado de guardia sólo resuelve los casos urgentes e incluso lo habitual es, que se mande a reparto procedimientos de cierta urgencia porque el juzgado de guardia no da más de sí.

- Si os fijáis en doc. "Solicitud", dice que se presenta un certificado médico expedido el día 24 (era viernes). Si miramos la fecha de la solicitud, podemos ver que se realiza el día 27 (lunes).
- ¿Dónde estaba la urgencia para que el juzgado de guardia resolviera en el mismo momento, sin tener en cuenta a la persona que iba a privar de libertad?

6) Para que esta juez actuará como actuó, mandándome a la Policía y sin molestarse en verme, yo debería haber estado tirando tiros por una ventana o acuchillando sin piedad a quienes pasaban por mi calle.

- Ni el certificado de Enrique Rojas ni la solicitud del marido, realizan tal afirmación, ni a la juez le interesaba mi estado porque no lo preguntó.

7) Tampoco la juez solicitó el auxilio del forense del juzgado ni para verme, ni para recabar opinión sobre el certificado emitido por Enrique Rojas que en sí mismo es altamente sospechoso acientífico y por consiguiente amoral.

8) No se le ocurrió tampoco que me examinasen en el Centro de Salud Mental de Majadahonda, que estaba a 5 minutos del juzgado, sino que ordena que me examinen en el Hospital Puerta de Hierro, que estaba a unos 14 kms. de mi casa, aunque lo más mezquino e inhumano, es que se acuerda con la Policía que vengan a buscarme de madrugada.
Puesto que el internamiento se solicitó por la mañana ¿dónde está la urgencia cuando se le pide a la Policía que se retrase 18 horas?

- Juan Cantero Caba, reconoció que él acordó con la Policía la hora de mi recogida, en la declaración que realizó ante esta juez cuando denuncié.
- Ignoro si "ese acuerdo" se realiza ante algún representante del juzgado o existe/ió algún otro documento o nota del juzgado indicando que la Policía obedeciése al marido... no sé, no creo..., aunque no alcance a comprender que la Policía acepte semejante orden de un marido, sin "toques" o presiones de algún tipo, para un servicio, donde debe "recoger" y trasladar a un "supuesto enfermo mental".

- Y más raro aun, que tras la declaración del marido reconociendo que había acordado con la Policía que viniesen a buscarme de madrugada (dato que demuestra que el solicitante del internamiento es consciente de la NO enfermedad, ya que cuando se cree que el candidato a internamiento padece una enfermedad mental, en ningún caso se acuerda que vengan a buscarlo de madrugada).


Seguiremos con los hechos que ocurren en este juzgado, en la siguiente entrada.


Pensamiento 1)............... Enrique Rojas fuera de la Medicina


Pensamiento 2) Desde mi leal saber y entender, los socios y simpatizantes del Opus Dei no son aptos para la Administración de Justicia, con independencia de la honestidad personal de cada uno de ellos, según los expertos, se consideran hermanos entre sí y están sometidos al voto-compromiso de obediencia. En el Opus Dei no existe libertad de conciencia.




domingo, 12 de diciembre de 2010

Enrique Rojas, La faena (especial compañerismo)



Enrique Rojas
el abanderado de la cruz

Al post anterior que llamé "El método", donde en realidad no conté nada sobre el método de Enrique Rojas y me fui por los derroteros del método del juzgado nº 2 (que con un churro de certificado médico de Rojas`+ otro churro de solicitud del entonces marido, emite una Providencia judicial y manda a mi casa a la Policía con orden de "localización y traslado"), se me olvidó incluirle una anécdota anterior a ese 1er. intento de internamiento forzoso, que aporta un punto especial al susodicho Enrique Rojas.

El método Rojas consiste en implicar en sus tropelías al mayor número de personas posibles ajenas al plan, dentro de lo que las posibilidades permitan.
Estas personas, en principio son más o menos engañadas con la ayuda de prebendas y después de que han obrado mal, cuando se dan cuenta, tienen dos caminos,

Enrique Rojas el dandy
- Rectificar (perderán lo conseguido, por ejemplo puede ser... un trabajo).
- O convencerse así mismas e intentar convencer a los demás de que Rojas tenía razón.

Además, el susodicho cuenta con los cómplices habituales (los monaguillos de su consulta) y el cliente (en mi caso, el entonces marido, Juan Cantero).

La anécdota, que ocurre antes del 1er intento de internamiento y que yo no conozco hasta casi dos meses después, es la siguiente:

Unos 20-25 días antes de este 1er intento de internamiento, el ex hace todo lo posible para que nos cambiemos de médico de Familia a "una chica de por la tarde". Puse el grito en el cielo porque ni venía a cuento ni procedía, llevábamos muchos años con el mismo médico y no teníamos ninguna queja (a toro pasado, me di cuenta que "la chica de por la tarde" sería una médico-contacto de Enrique Rojas o simplemente "conocida" a la que Rojas se la podía pegar más fácilmente que a nuestro médico, supongo que el ex no vería el plan que tenían, fácil, advertiría a Rojas y se le ocurrió proponerme el cambio de médico).

Enrique Rojas el del pedestal
Ante mi negativa al cambio, no les quedó otra y,

Enrique Rojas llamó a nuestro médico de Familia al Centro de Salud (huelga decir que el teléfono se lo daría el ex, le diría quien era nuestro médico de Familia, etc., etc.).
No me enteré de esto hasta mes y medio después, hacía meses que ya había dado pasaporte a Enrique Rojas (que no fue nunca mi médico porque yo se lo pidiera, sino porque él me llamó para "ayudarle en la terapia que el ex estaba llevando a cabo en su consulta" (eso fue lo que me dijo y que el ex iba a la consulta de Rojas, era lo que yo tenía entendido, que fuera verdad o no, no lo sé porque al ex no lo seguí nunca. Facturas a nombre del ex, sí había, si en vez de hacer terapia negociaban mi internamiento tampoco lo sé, porque nunca estuve presente).

Enrique Rojas el conferenciante

El caso es que Enrique Rojas llamó, se le presentó como siempre "Soy Erique Rojas, catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense..." y, empezó a convencerlo de mi grave enfermedad sin especificar cual, para "ver como podía colaborar y ayudar el médico de Familia en mi tratamiento".

Este médico más joven que el perverso y experimentado Rojas, médico, médico, no dandy ni estrella mediática ni negociante con maridos... no podía imaginar la faena que le tenía preparada "el catedrático UCM". En principio, se impacta y agradece que un médico privado de esa categoría (mi médico ya lo conocía como catedrático de la UCM), tenga la deferencia de llamarlo y contar con él para un tratamiento que se sale de lo normal.

Y aunque le dice que nunca había observado nada raro en mí, tampoco se lo discute. Hacía dos o tres años que yo no iba por el Centro de Salud (voy sólo cuando lo necesito) y Rojas era el experto. Si el catedrático lo decía... y el médico de Familia no me había visto, no había nada que discutir.

Enrique Rojas
el Consejero de Almas

Al hablar de la colaboración y ayuda que podía prestar nuestro médico de Familia, Rojas le dice que "si nos quiere ayudar de verdad, lo mejor que podía hacer por mí, era emitir un certificado médico prescribiendo mi internamiento, que Juan iría a buscarlo" (el ex). ¿Cómo lo veis?.

El médico de Familia se quedó perplejo porque 1º) No pensaba que yo estuviese tan mal, 2º) Pensó, que si Enrique Rojas me estaba tratando, lo lógico era que fuese Rojas quien emitiese el certificado.

Le dijo a Rojas que le enviase mi hª clínica y Enrique Rojas contestó, "ahora mismo, vía fax, dame el nº". Le dio el nº de fax, pero nunca le envió la hª clínica (no podía ¿cómo se iba a mojar inventando una enfermedad dejando prueba escrita?).

Enrique Rojas el del
"desarrollo personal"
Pasados unos días, fue Juan Cantero (el ex) a buscar el certificado que suponían que el médico de Familia había hecho (Rojas cree que aunque él no haya enviado la hª, ni dado señales de vida, el médico de Familia no le dará importancia y pensando que a Rojas se le habría olvidado, emitirá el certificado, "por ser vos quien sois", así de prepotente es este pseudo, pero en esta ocasión se equivocó).

El médico de Familia le dijo al ex, que antes de emitir el certificado médico me quería ver.
El ex respondió que era imposible, que yo estaba muy mal y se fue sin certificado.


Enrique Rojas el taquillero

El caso de mi médico de Familia, si hubiese emitido el certificado (Rojas creía que conseguiría llevárselo al huerto, de otro modo no se lo hubiese propuesto), es un ejemplo de como Rojas va metiendo a personas engañadas en su trama, que en cuanto actúan, quedan pilladas.

En este caso, sólo hubiese necesitado la amabilidad "del detalle" de contar con el médico de Familia. Falló porque se trataba de una colaboración excepcional con una persona excepcional (mi médico). A otros, quizás les den algo más a cambio.

Enrique Rojas el educador
En este nivel de personas desconocidas y honestas, que por supuesto no son del Opus Dei, invitar a una conferencia, regalar un libro "dedicado"..., Rojas, derrocha amabilidad y aunque al otro no le apetezca la conferencia ni quiera el libro, coloca la situación de forma que resulta difícil negarle un favor que se cree bueno o inocuo, aunque generalmente suele ser imprudente.

Pienso, que con las advertencias que estoy segura le hizo el ahora ex a Rojas sobre nuestro médico de Familia (repito, de ahí la repentina ocurrencia de cambio de médico), esto mismo - convencer a médicos de Familia -, lo había hecho Rojas otras veces. No se iba a lanzar a algo tan arriesgado

.................................. sin saber si funcionaba o no con un hueso que no se presentaba fácil de roer.
Enrique Rojas el vinicultor.....................

Seguro que lo he dicho ya en otro/s sitios, pero insisto, en que no creo que lo que Rojas hizo conmigo, fuera la 1ª vez que lo hacía, intervino mucha gente y todos sabían que debían hacer. Nadie se equivocó como hubiese sido lo lógico en una situación tan abominable que se realiza por primera vez.

Enrique Rojas "el familiar"
sin escrúpulos que hace llevar a su consulta a los hijos de los demás
para malmeterlos contra sus madres e intenta engañar al médico de
Familia para que emita certificado médico sobre la mujer,
prescribiendo internamiento psiquiátrico y lo entregue al marido

La faena: La catadura ética y moral, traición y falta de camaradería y compañerismo de Enrique Rojas, al montarle a un médico de Familia mucho más joven que él - y sobre todo sin experiencia en el maquiavelismo de la manipulación, el protagonismo, el codazo y el pisotón al compañero -, la encerrona que le montó, no tiene parangón.

Hubiese sido nefasto para mí, que mi médico emitiese ese certificado, pero también podría haberme escapado como me escapé en el 2º intento - de éste en mi opinión, terrorista de pluma, papel y telef. - y mi médico de Familia hubiese arruinado su carrera, porque seguro que Enrique Rojas hubiera declarado que no le había pedido nada sino todo lo contrario - hubiera sido mi médico quien se lo había pedido a Rojas - o, hubiese tenido un buen manchurrón a causa del tirano compañero.

..................Petición: Enrique Rojas maquiavélico impostor, fuera de la medicina