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martes, 10 de mayo de 2011

Enrique Rojas, pura mafia


Pese a los nuevos gigantes tan grandes...,
sigo siendo un David que pretende vencer

Normalmente repito panfletos de Enrique Rojas probando la gran mentira de su cátedra en la Universidad Complutense de Madrid. Lo hago, para que quienes entren al blog un día esporádicamente, puedan captar el perfil de este individuo y salgan del blog convencidos de que no es de fiar. Quien miente al presentarse ¿dónde no mentirá?
Los que hayan visto ya la muestra de cátedras que Rojas no ha tenido ni tiene, no necesitan abrir esos panfletos, pero hay otros docs. que es necesario abrirlos para entender el texto. Estos de hoy, aunque no es obligatorio, deberían abrirse para mejor entender (al final del post los dejamos de nuevo),


Providencia Juzgado nº 2

Providencia Juzgado nº 3

Las dos últimas entradas y ésta, cuentan parte de la 3ª sesión del 575/08- Aunque todavía queda algo más por contar, en este post voy a hacer un resumen sólo de tres detalles que me parecen totalmente "atípicos" que aparezcan en el juicio a un médico, ya que son propios de la mafia y no de la medicina*. Viendo estos detalles me resultará mucho más fácil explicar la actuación de la fiscal.

(*) Al margen, de que todo el juicio a Enrique Rojas sea totalmente atípico para un "profesional" de la salud - entre comillas, porque NO lo considero un profesional de la salud sino un peligro para la salud, la ciudadanía e incluso la Iglesia, aunque esto último me importa menos, allá la Iglesia con sus hijos protegidos, por predilectos -.


Oficio a la Policía Local
del Juzgado nº 2


Oficio a la Policía Local
del Juzgado nº 3

1) El primer detalle atípico, es que mi médico de Familia, el Dr. Calvo Corbella, declaró en la 1ª sesión del juicio el 19 de enero, que Rojas lo llamó para convencerlo de que emitiese un certificado médico sobre mí prescribiendo mi internamiento psiquiátrico y se lo entregase a Juan Cantero Caba, el entonces marido.

- Mafia y vileza total por parte de Enrique Rojas, al creer que el Dr. Calvole obedecería por aquello de "ser vos quien sois" y a modo de traficante de armas, proporcionaría una imprescindible, para que su plan no fallase en el 1er. intento. Se nota que Rojas no conocía al Dr. Calvo ni de lejos. Es su antítesis.

Esta historia de compañerismo perverso por parte del susodicho Rojas, con otro médico más joven que él al que no conocía, está más explicada en "La faena" (Dic. 2010), http://enriquerojaschanchullosymentiras.blogspot.com/2010/12/enrique-rojas-la-faena.html


Solicitud internamiento de
Juan Cantero Caba, el marido
en el Juzgado nº 2

2) El 2º detalle atípico, agrupa varios. La semana anterior a la celebración de la 3ª sesión, Rojas llamó al Dr. Poveda de Agustín, que me había hecho un peritaje en 1998 (habían pasado casi 13 años), en dos ocasiones, cuando no se habían llamado en la vida.

- Enrique Rojas pretendía que el Dr. José Mª Poveda cambiase su declaración y no dudó en intentar hacerle creer que yo era "su enferma" ("enferma" de Rojas).

- Moralista de boquilla y pregón, Enrique Rojas hace tiempo que ha demostrado que además es tramposo y mentiroso hasta la médula.

3) El Dr. Poveda también le dijo al juez, que se observaban las mismas faltas de ortografía y errores mecanográficos en los documentos de los primeros intentos de internamiento.

Solicitud internamiento de
Juan Cantero Caba, el marido
en el Juzgado nº 3

a) Para quienes no estén familiarizados con estas cosas de la justicia, los docs. que salen a colación en el juicio se refieren al 1er y 2º intento de internamiento, están emitidos por juzgados diferentes y mecanografiados por personas diferentes con tres días de diferencia.

b) Cada juzgado tiene sus modelos de Providencia, Oficio, Exhorto... En España, los juzgados no están conectados entre sí. En teoría, de lo que hace uno, no se entera el otro.

c) El Hospital Puerta de Hierro, envió un informe al juzgado nº 2 el día 28 por la mañana, donde le decía que no habían encontrado causa para el internamiento forzoso (en la Providencia puede observarse que este juzgado (nº 2), ordena al Hospital que le dé cuenta en 24h., por lo tanto el Hospital obedece, sí o sí).

Original de Felipe Medina
d) El día 30, cambia el juzgado de guardia ¿Cómo se explica que los docs. que se generan en el juzgado 3, tengan el mismo texto? (sólo varía el lugar de internamiento y las correcciones propias al releer y algo más, quizás para despistar).

e) ¿Y que además tengan los mismos errores, en el mismo documento, en el mismo sitio del documento, con la misma persona en el mismo procedimiento?

DOCUMENTOS QUE SE EMITEN EN LOS JUZGADOS 2 Y 3 DE MAJADAHONDA (DOS JUEGOS), AL PRESENTAR EL MARIDO UNA SOLICITUD DE INTERNAMIENTO, JUNTO CON UN CERTIFICADO DE ENRIQUE ROJAS. CADA JUEGO CONSTA DE PROVIDENCIA Y OFICIO (se debe comparar prov. con prov. y oficio con oficio...)

Providencia Juzgado 2

Providencia Juzgado 3

Oficio Policía Juzgado 2

Oficio Policía Juzgado 3

Ya sabemos cómo y por qué Enrique Rojas puede quitar de en medio a mujeres en función de su antojo o, de lo que paguen los maridos.

Ahora quizás sea en otro/s sitios o en el mismo. No sé, ni quiero saberlo. Hay personas que tenían y tienen el deber de averiguarlo y corregirlo. Tiempo es...


¡Qué estructura! A saber, cuantas igual a ésta tiene o ha tenido Enrique Rojas

.......... ¡Y A SABER, QUÉ SUCEDIÓ CON OTROS CIUDADANOS QUE NO CONSIGUIERON ESCAPAR!


Enrique Rojas, 3ª sesión del 575/08 del juzgado nº 15 de lo Penal de Madrid


Enrique Rojas con la cruz
como bandera

Nos habíamos quedado en la 3ª sesión del 575/08 del juzgado 15, celebrado en audiencia pública el 8 de abril, donde la audiencia de la sala, se entera que Enrique Rojas había llamado al Dr. José Mª Poveda de Agustín - uno de los peritos -, en dos ocasiones la semana anterior a esta 3ª sesión, para intentar cambiar/manipular, su testimonio.
Y para convencerlo de su buen conocimiento y autoridad sobre mí - los médicos no suelen entrometerse en la labor de un compañero y suponiendo que tras 13 años el Dr. Poveda no se acordaría de la misa la media -, Enrique Rojas, al hablar con el Dr. Poveda, se refería a mí como a "su enferma".

Es decir, que con lo que hemos sudado la camiseta para sentarlo en el banquillo mediante una querella criminal, todavía el querellante sigue solicitando sus servicios y Rojas, médico bondadoso los sigue prestando (cuando se ha inflado a decir que le coso a pleitos que, "como no puede ser de otra forma, se archivan" y me ha puesto color perejil para avalar sus mentiras.

No voy a decir que el invento de Rojas de referirse a mí como "su enferma" es el colmo de la mentira porque las ha dicho mucho más grandes y de más peso, pero ésta, me da miedo. "Mucho miedo", como dice la copla.


Para otros, Enrique Rojas será lo que sea, pero para mí, es un asesino, un criminal que quiso quitarme de en medio, con premeditación y cómplices, de forma que no pareciese que lo hacía. No se equivocó, no hubo negligencia sino premeditación porque no me había visto previamente e insistió hasta tres veces pese a la oposición de otros profesionales (hasta 8 profesionales distintos me habían visto y habían emitido informe en contra, cuando Enrique Rojas promueve el 3er. intento de internamiento, sólo uno, perito de parte, el resto eran forenses o profesionales de Sanidad Pública que me habían sido asignados) y se le dejó, cuando al conocer los juzgados del 2º intento, ya deberían haberle detenido.
Pero... ¿cómo lo iban a detener si Enrique Rojas como mínimo llamaba...? ¿o no llamaba?. ¿Cómo se entendían?.

En mi opinión, así lo digo, porque lo creo y lo siento, poco importa el destino final que me tuviese reservado. Dejarme salir de nuevo a la calle, en un estado físico y mental que me permitiese denunciar, estoy segura que NO entraba dentro de sus planes, ya que para encontrar una traca final, no se emprende tal movida.

En la afirmación que ahora hace Rojas al Dr, Poveda, ya no soy "la que sin conciencia de enfermedad, tenía una conducta aparentemente normal", como dice en los certificados y pasa en las películas, sino "su enferma querulante". Diagnóstico más grave que el que dio hace 13,5 años en los certificados, puesto que no dio ninguno que se pudiese identificar con las tablas de diagnósticos existentes.
Dilucidar como llega Rojas a cualquiera de los dos - el de antes o el de ahora -, es algo de lo que me siento incapaz, puesto que ni antes, ni cuando emitió los certificados, ni después, me ha realizado ninguna entrevista psiquiátrica ni otro tipo de exploración.
Fotos izqda.: A Enrique Rojas, no le absuelven en todo - acaba de sentarse durante 3 días en el banquillo de un Juzgado de lo Penal y no sabemos qué pasará -, aunque insistentemente se ha venido intentando absolverlo. Hasta el "Ilustre" Colegio de Médicos de Madrid, lo absolvió, en un expediente disciplinario, donde entre otros, reconoce, que "Rojas emite certificados médicos no veraces", pero esto no es culpa de Isabel Caballero sino de nuestro corrupto país.

Si este sujeto cree que puede ir por la vida mintiendo y considerando objeto de su posesión a quienes le molestan para difamar, injuriar y pisotear, a la vez que hace "sus llamadas" para quedar limpio de polvo y paja, habrá que querular mucho más. Por lo pronto, vamos a querular de nuevo en el Colegio de Médicos de Madrid. Aunque vuelvan a archivarlo, otra denuncia retratará su perfil ante "el Ilustre" para vergüenza de Rojas y de la organización colegial que lo sostiene.


También salió en esta 3ª sesión - que fue muy divertida -, que se podían observar las mismas faltas de ortografía y errores mecanográficos en los expedientes de internamiento y creo que se dijo que los documentos tenían el mismo texto. Aunque esto último (mismo texto), no recuerdo bien si salió. Ya lo había observado y dudo si estoy confundiéndome con lo que sabía,

Hacía unos meses que había observado dos cosas:

1) Que los agresores elegían juzgado - por consiguiente juez -, al elegir juzgado de guardia, que actuaba en la guardia, sin enviar el procedimiento a reparto.

2) Que en el texto, sólo cambiaba el lugar donde debían trasladarme. Estaba indignada porque las dos juezas - mujeres ellas y supongo que también defensoras de los derechos de la mujer -, habían concedido en las dos ocasiones lo que solicitaba un marido con un certificado médico acientífico y amoral, sin más, firmado por un individuo que además de estar colegiado como "Licenciado en Medicina", era un impostor, estafador, timador, mentiroso, manipulador... o cualquiera que sean los cargos que le correspondan por hacer lo que ha venido haciendo desde 1984, respecto a su identificación profesional, más la publicidad que se ha hecho a sí mismo con esta falsa identificación.

Providencias juzgados nº 2 y nº 3
Aunque de momento parece que "la faena" que el carente de escrúpulos de Enrique Rojas, ha hecho en mi vida, ha estado más elaborada de lo que suponía.

En el mejor de los casos, debido a sus llamadas, acuerdos y/o sobornos en metálico o especies o, similar o intercambiando con Juan Cantero Caba, el entonces marido - uno proporciona el contacto y llama y el otro ofrece -. No sé como repartieron. Probablemente "las llamadas", fueron al menos a tres.

Oficios a la Policía juzgados nº 2 y nº 3
Pero sí sé, que los contactos vienen de Rojas, Juan Cantero no los tenía y que este tipo de "trabajos y/o favores", no se hacen gratis. Repito, que ni siquiera el más vil sicario habituado a todo, quita a nadie de en medio, si no recibe algo a cambio que le compense el riesgo con creces.

No caigamos en el error de pensar que no tengo miedo. Hoy es 10 de Mayo de 2011 y espero no encontrar ni mañana ni ningún otro día a un sicario esperándome en la calle o a la policía para meterme dentro de una ambulancia y llevarme donde el susodicho Rojas haya decidido o cualquier médico "telefoneado" decida. Porque... esa es otra.

¿Dónde está el Estado de Derecho en el que yo creía que vivía?

¿Este artículo de la Constitución,
sigue vigente?


Ya sabemos que hay juzgados que aceptan, pero ¿qué pasa cuando el simplex de Enrique Rojas "llama" a un médico que no es como el Dr. Calvo o el Dr. Poveda y también acepta?. ¿Qué nos espera?

Entre ayer y hoy me he dado cuenta que la tortura, quizás nunca estuvo sólo en las comisarías y en los cuarteles de la guardia civil. En cualquier sitio hay personas que cumplen con su deber, mientras otros avergüenzan y desprestigian al deber.

Siempre he sido un David que pretendía vencer.
Sigo siendo un David que pretende vencer aunque
hayan aparecido más gigantes más y más grandes



lunes, 13 de diciembre de 2010

Enrique Rojas, El truco


Enrique Rojas no ha sido ni es
catedrático de Psiquiatría de la
Universidad Complutense de Madrid


¿El truco? Enrique Rojas tiene muchísimos. Ya los estáis viendo en la colección de cátedras con las que se disfraza en todos sus libros para venderlos como churros.

Concretamente en el caso que nos ocupa - internamiento psiquiátrico forzoso - con las siguientes características,


- Sin conocimiento del interesado.
- Vía marido.
- Sin contacto visual por parte del médico con la "supuesta enferma" desde hacía meses.
- No sólo no existe exploración previa a la emisión del certificado, tampoco existió una entrevista de exploración psiquiátrica, nunca.
- Con emisión de certificados oficiales médicos no veraces, como dice el Colegio de Médicos de Madrid el truco, consiste en,


Elegir juzgado, eligiendo juzgado de guardia que actúe dentro de la guardia sin enviar el procedimiento a reparto.


¿Cómo se consigue? En primer lugar hay que presentar la solicitud de internamiento en el juzgado elegido y en segundo lugar, desde mi leal saber y entender, pienso que sólo se puede conocer si un juzgado de guardia enviará determinado procedimiento a reparto o no, teniendo contactos dentro de dicho juzgado.

Dejamos de nuevo los documentos, que colgamos en "El método", que prueban las afirmaciones que realizamos, para que estén más a mano por si hubiera que consultarlos,

Solicitud internamiento

Providencia Juzgado 2

Oficio Juzgado 2

Licenciado Medicina

Colegio Médicos Madrid dice,
E. Rojas emite certificados "No veraces"

Al elegir E. Rojas el juzgado, cualquier víctima suya carece de garantías ya que no elige un juzgado cualquiera, sino un juzgado, llamemósle "amigo", que conoce el objetivo.

Recapitulando sobre las entradas anteriores de esta serie (1er. intento de internamiento, Juzgado 2 Majadahonda),

- El método: La juez, con un acientífico certificado oficial médico de E. Rojas y la solicitud de internamiento del marido, resuelve, sin ver ni hablar con la interesada (dudo mucho que Su Señoría haga lo mismo con los presos a los que va a privar de libertad).

- La faena: Antes de este 1er. intento de internamiento, Enrique Rojas llamó e intentó convencer al médico de Familia para que emitiese un certificado sobre mí prescribiendo mi internamiento psiquiátrico. Rojas pretendía que el médico de Familia, emitiese este certificado sin verme y sin proporcionarle mi historia clínica.
..(Para más información remitiros a las entradas citadas).

La ley de internamientos psiquiátricos en contra de voluntad es clara y estricta, si bien, esté contemplado en la ley o no, en la práctica, adquiere cierta holgura en los casos de pacientes con antecedentes psiquiátricos que ya han sido internados y requieren internamientos con frecuencia en función de sus crisis. En estos casos, es la familia quien suele tramitar el internamiento.

Al presentarse mi entonces marido con un certificado médico emitido a instancia de "la familia", como consta en el certificado de puño y letra de Enrique Rojas, Su Señoría estaba percibiendo un posible delito tipificado en el Código Penal (la violación del secreto profesional). En ningún caso, Rojas, podía entregar un certificado a persona distinta a mí, ni emitirlo a instancia de terceros.

Si Rojas consideraba que debía internarme (difícil porque no me había visto previamente), la ley establece que debe ser el médico quien solicite el internamiento al juzgado.


Desde mi leal saber y entender, me quedo sin entender todas actuaciones de la juez que suscribe los documentos de arriba,

1) Juan Cantero Caba, el marido, presenta una prueba (el certificado emitido por Rojas) que se ve se ha obtenido ilegalmeente, sin mi conocimiento ni consentimiento y la juez la admite para abrir un procedimiento.
- Si os acordáis del padre coraje, no le fueron aceptadas las cintas con la declaración del asesino de su hijo porque habían sido grabadas sin su conocimiento y consentimiento (no quiero pensar que internarme a mí fuera más importante que esclarecer un asesinato, indicaría que tenían mucho empeño conmigo).

2) Que sea el marido quien solicita el internamiento de la mujer y la juez no sospeche, resulta bastante chocante, sobre todo cuando consta en el certificado que no ha sido solicitado por la mujer.

3) La juez resuelve sin verme ni hablar conmigo.

4) Para que se lleve a cabo un internamiento psiquiátrico forzoso, debe darse una situación muy extrema donde exista auto o heteroagresividad o un posible deterioro significativo del supuesto enfermo en caso de no ingresado.

- Si recordáis el caso de la activista saharaui Aminatu Haidar, cuando en huelga de hambre el Cabildo de Canarias solicitó su ingreso en contra de voluntad, pese a que su estado era crítico, conocido por todos y el ingreso lo solicitaba un gobierno autonómico, el juez acudió con un médico forense a ver a Aminatu ya que no podía autorizar su internamientono sin haber visto físicamente a la persona a la que iba a privar de libertad.

5) Como dije en "El método", el juzgado de guardia sólo resuelve los casos urgentes e incluso lo habitual es, que se mande a reparto procedimientos de cierta urgencia porque el juzgado de guardia no da más de sí.

- Si os fijáis en doc. "Solicitud", dice que se presenta un certificado médico expedido el día 24 (era viernes). Si miramos la fecha de la solicitud, podemos ver que se realiza el día 27 (lunes).
- ¿Dónde estaba la urgencia para que el juzgado de guardia resolviera en el mismo momento, sin tener en cuenta a la persona que iba a privar de libertad?

6) Para que esta juez actuará como actuó, mandándome a la Policía y sin molestarse en verme, yo debería haber estado tirando tiros por una ventana o acuchillando sin piedad a quienes pasaban por mi calle.

- Ni el certificado de Enrique Rojas ni la solicitud del marido, realizan tal afirmación, ni a la juez le interesaba mi estado porque no lo preguntó.

7) Tampoco la juez solicitó el auxilio del forense del juzgado ni para verme, ni para recabar opinión sobre el certificado emitido por Enrique Rojas que en sí mismo es altamente sospechoso acientífico y por consiguiente amoral.

8) No se le ocurrió tampoco que me examinasen en el Centro de Salud Mental de Majadahonda, que estaba a 5 minutos del juzgado, sino que ordena que me examinen en el Hospital Puerta de Hierro, que estaba a unos 14 kms. de mi casa, aunque lo más mezquino e inhumano, es que se acuerda con la Policía que vengan a buscarme de madrugada.
Puesto que el internamiento se solicitó por la mañana ¿dónde está la urgencia cuando se le pide a la Policía que se retrase 18 horas?

- Juan Cantero Caba, reconoció que él acordó con la Policía la hora de mi recogida, en la declaración que realizó ante esta juez cuando denuncié.
- Ignoro si "ese acuerdo" se realiza ante algún representante del juzgado o existe/ió algún otro documento o nota del juzgado indicando que la Policía obedeciése al marido... no sé, no creo..., aunque no alcance a comprender que la Policía acepte semejante orden de un marido, sin "toques" o presiones de algún tipo, para un servicio, donde debe "recoger" y trasladar a un "supuesto enfermo mental".

- Y más raro aun, que tras la declaración del marido reconociendo que había acordado con la Policía que viniesen a buscarme de madrugada (dato que demuestra que el solicitante del internamiento es consciente de la NO enfermedad, ya que cuando se cree que el candidato a internamiento padece una enfermedad mental, en ningún caso se acuerda que vengan a buscarlo de madrugada).


Seguiremos con los hechos que ocurren en este juzgado, en la siguiente entrada.


Pensamiento 1)............... Enrique Rojas fuera de la Medicina


Pensamiento 2) Desde mi leal saber y entender, los socios y simpatizantes del Opus Dei no son aptos para la Administración de Justicia, con independencia de la honestidad personal de cada uno de ellos, según los expertos, se consideran hermanos entre sí y están sometidos al voto-compromiso de obediencia. En el Opus Dei no existe libertad de conciencia.




viernes, 10 de diciembre de 2010

Enrique Rojas, El método



Hoy, día de los "Derechos Humanos" antes de las 12 de la noche, me he propuesto empezar a demostrar con pruebas, una causa que hasta ahora, no ha gozado de ningún derecho para muchos de los que seguramente han jurado la Constitución española solemnemente, muchas veces, y para otros, a los que se les llena la boca diciendo que estamos en un Estado de Derecho, sin añadir, que "depende".

Depende de quienes sean los derechos a respetar, de quienes sean los que los atropellan y la infraestructura que tengan.

El documento de la izquierda (donde sólo se ha borrado un DNI y una dirección física), es una solicitud de internamiento psiquiátrico - firmada por un sin escrúpulos del que se podría decir mucho más -, junto con un "certificado oficial médico" emitido por,

Enrique Rojas catedrático de Psiquiatría y Doctor en Medicina y Cirugía colegiado en Madrid con el número 28864 y con el ejercicio profesional en Serrano 100..., que no voy a subir de momento (a estas alturas sé que sabéis que si digo que existe, existe, lo mismo que existo yo), sirven, para que un juzgado de guardia que sólo se ocupa de asuntos urgentes (y los no urgentes los manda a reparto porque no son de su competencia y ningún juez/a se queda con el trabajo que no le toca), emita la siguiente Providencia judicial, sin más...

Fijaros, en todo lo que necesita esta juez para quitarme mi derecho fundamental a la libertad.

No le tiembla el pulso para ordenar una "localización y traslado" ante la solicitud de un mequetrefe marido (perdón, pero no me sale nada más) y un médico que, aunque del Opus Dei, constaba,
Colegiado en el "Ilustre" Colegio de Médicos de Madrid como Licenciado en Medicina, para privarme de mi derecho a la libertad.

Rojas, sea psiquiatra o no, el susodicho, si no había presentado la documentación que lo acredita en 2009, lógicamente tampoco lo había hecho en 1997 (con una vez que se presente sirve de por vida).

No sé si este sujeto - Enrique Rojas -, es psiquiatra con especialidad legal o no, ya que ante mi solicitud por fax de esta información al Colegio de Médicos de Madrid (organismo que según información del Ministerio de Sanidad y la Agencia Española de Protección de Datos - AGPD -, por ley tiene obligación de facilitarla), me enteré que D. Emilio Lizárraga, que aparece a día de hoy en la web de este Colegio como letrado - aunque por teléfono me dijeron que era Presidente de la Comisión Deontológica -, había dado instrucciones para que precisamente a mí, no me respondieran en nada.

Me presenté entonces en el Colegio de Médicos de Madrid con varios escritos. En uno de ellos solicitaba conocer la especialidad de Enrique Rojas y aunque no es necesario acreditar interés legítimo, lo acredité aportando otro certificado que este doctor Rojas (para mí, alias doctor Menguele) emitió sobre mí como "psiquiatra". Esto fue el 9 de julio de 2009 y ni el listillo-prepotente, que abusa de poder de D. Emilio Lizarra, ni nadie por parte del Colegio de Médicos de Madrid me ha informado sobre la especialidad de Enrique Rojas.

De lo expuesto, se puede deducir la infraestructura con la que Enrique Rojas cuenta en el Colegio de Médicos de Madrid, para quitar de en medio a personas.
Entiendo, que garantizar la impunidad de este individuo, en la forma que lo hace el Colegio de Médicos, forma parte de la infraestructura del susodicho doctor Rojas. Si alguien lo ve de otro modo, le agradecería que lo explique. Puede dejar sus argumentos en un comentario. A poco que sean discutibles los pondré en una entrada porque me considero una pro-derechos aunque no tenga ni sillón ni sueldo de un Juzgado (por ejemplo, no he colaborado con nadie para quitar a esta juez de en medio, pese a los Autos que fue sacando en su día y me permito decir ahora, "de vergüenza" ante hechos que

perfectamente y mucho mejor que yo conocía, póngase en el lugar de quien es víctima de su robo de derechos, Señoría y, su insistencia también en el atropello del derecho a la justicia; si cuenta el número de veces en las que conociendo la verdad, archivó, se dará cuenta del sufrimiento gratuito que ocasiona al ciudadano inocente a causa del elemento de la foto de la izquierda).


Sin perder el hilo de la juez, que ahora es lo que más interesa, antes de decidir que me "localicen" y "trasladen", ya que el internamiento se estaba solicitando el día 27 por la mañana, una simple llamada al Colegio de Médicos de Madrid, le hubiese permitido conocer quien era el médico que en un certificado de 7 u 8 líneas, donde no daba un diagnóstico concreto (debería haberle chocado que no se atreviese a plasmar un diagnóstico y sí, medida tan espectacular), recomendaba y prescribía mi internamiento (Rojas, hace las dos cosas en este certificado, recomienda y prescribe, típico suyo es hacer mal intentando que parezca que él no lo hace).

Enrique Rojas, el tipo de la foto de la izquierda, dice así,
"De ahí que recomendemos el ingreso hospitalario por prescripción facultativa".


El documento siguiente, es el que la juez, que ha tenido a bien formar un expediente de internamiento psiquiátrico, con una solicitud que alguien del juzgado ha tecleado (según información de los funcionarios en su día, la secretaria judicial, que "estuvo más de una hora con "el marido" y la puerta de su despacho cerrada", no debe ser habitual o, no lo hubieran señalado si fuese lo habitual) y ha firmado un marido y un certificado médico acientífico, emite, para que la Policía venga a buscarme.

Aclaro, para quienes no conozcan la mecánica de los juzgados, que de un documento se emiten varias copias y no todas las firma el juez. La copia firmada supongo que sería la destinada a la Policía, pero el documento aunque no esté firmado en esta copia, es veraz y existe testimonio del mismo.

Creo que hay muchos más jueces honestos que "no se prestan", que deshonestos que se prestan y no les importan robar derechos a ciudadanas/os inocentes a los que no han visto en su vida ni tenían ningún dato objetivo de ellos (más o menos como Queipo de Llano, el general Mola, Millán Astray o cualquier otro de la estirpe, "en este pueblo una lista de 70 y en el otro de 700 para el camión o el paseíllo" o mismamente Paracuellos "vamos a fusilar a los prisioneros porque llevárnoslo supone un engorro", disposición de vidas ajenas que indican la catadura moral de quienes disponen).


Si no creyera que existen más buenos jueces que malos jueces, no estaría haciendo lo que estoy haciendo hoy día de los "Derechos humanos". Permitirme explotar. 13 años de lucha para barbaries tan claras, es demasiado tiempo en el país de los Derechos.

En España, como he dicho antes, los derechos dependen. A mí, ciudadana de a pie sin relevancia alguna, esta juez a la que pagamos el sueldo para que garantice derechos, me quitó un buen puñado sin tener ningún dato objetivo sobre mí y cuando los tuvo, continúo en su empeño en lugar de rectificar. Todavía no he terminado de decir todo lo que hizo y cómo colaboró en el plan elaborado entre "el catedrático" colegiado como Licenciado, que además tenía señalamiento de juicio por otro caso similar,
http://doctorenriquerojas.blogspot.com/2009/11/enrique-rojas-violacion-del-secreto.html

y, el marido Juan Cantero Caba, al que la secretaria judicial le teclea la solicitud de internamiento y está más de una hora en el despacho a puerta cerrada con él, con el consiguiente mosqueo de los funcionarios, que ahora probablemente dirían que no lo dijeron o que no lo recuerdan. El día que lo dijeron estaban especialmente indignados. Más adelante contaré por qué.
Enrique Rojas no es catedrático de
Psiquiatría en la Facultad de Psicología.
En la Facultad de Psicología no existe ni ha

existido nunca cátedra de Psiquiatría
¿Qué hago diciendo esto aquí hoy? En 1er. lugar por mi salud mental. Porque callar y callar lleva a dudar de la realidad (ahí están los docs., cuando me vuelvan a decir que no es como digo, muchos podréis decirme que percibo bien la realidad) y porque hasta hace poco no terminé de cerrar el círculo entre la información que me ha ido llegando o he ido consiguiendo a través de los años, lo que he ido aprendiendo y "el truco" de la "infraestructura Rojas".


Ha sido un descubrimiento partiendo de nada. Mis conocimientos en derecho, se limitan al sentido común y, a esta nefasta experiencia y el atar cabos, es algo que rechaza el instinto de supervivencia cuando la situación es tan mala por el número de gente implicada (destapar a uno, puede pasar..., destapar a muchos... se percibe como un suicidio).

¿Que me empuja a contar aquí mi descubrimiento? En parte, el instinto de supervivencia. Conociendo que Enrique Rojas insistió dos veces más conmigo (cuando supo que iba a denuciar y cuando supo que había denunciado en el Colegio de Médicos), ahora que está próxima la 3ª fecha de juicio que tenemos (llevamos dos suspensiones), no sé que se le puede ocurrir hacer ni que contactos puede utilizar para que me ocurra algo raro y no halla ni luz ni taquígrafos.

Mi experiencia en las tres ocasiones en las que pretendió internarme por la espalda, es que a pesar de no haberlo conseguido gracias a la honestidad profesional de los psiquiatras y psicólogos a los que fui a parar, siguió insistiendo mientras pudo. En el ámbito judicial, no se ha dado otra cosa que total opacidad, explicaciones absurdas y Autos que los abogados consideraban "de libro" (como varios de la juez de este juzgado nº 2).

Puedo decir que ninguno de los juzgados por los que he pasado a consecuencia de este empeño en quitarme de en medio del duo Rojas - Cantero, ha realizado prueba alguna para esclarecer 3 intentos de internamiento psiquiátrico por la espalda, es decir 3 intentos de privación de libertad (con complicidad Rojas-marido, evidente), rechazados documentalmente por 16 profesionales a los que nunca han querido citar, que no eran sino intentos de secuestro donde iba a quedar a merced de Enrique Rojas en un psiquiátrico privado ¿para qué y por qué?. ¿Qué pretendía hacer conmigo?. Aunque sea ciudadana de a pie sin relevancia alguna, conocer por qué han montado tales movidas, pienso que es algo que a cualquier juez o fiscal le debiera interesar.

Sin embargo, en los procedimientos penales, tanto a juezas como a fiscal, solo les ha interesado archivar sí o sí.
Y en los procedimientos civiles, dejarme sin medios para que no pudiese defenderme, a la vez que iban conformando el plan de Enrique Rojas y el ex (sí, así es, se ha quedado con muchísimo más de lo que le correspondía y con la empresa que yo había fundado y había dado origen al patrimonio que teníamos).


Enrique Rojas no ha sido ni es catedrático de
Psiquiatría en la Facultad de Medicina de la
Universidad Complutense de Madrid
Como colofón, hasta pasados 10 años de sucedidos los hechos, gracias a la terna de jueces que me tocó esta vez en la Audiencia penal de Madrid, un juzgado de instrucción se dignó oírme, aunque no siempre sucedió de esta forma con la Audiencia. Recuerdo un Auto de barbarie-humillante, de los que quitan las ganas de pertenecer a este país.

Admito que un juez pueda equivocarse, pero considero que no es admisible que no rectifique cuando conoce perfectamente los hechos y tampoco es admisible que los ciudadanos callen y aguanten.

Dejo para otro día "el truco" por el que Enrique Rojas consigue que se lleven a cabo sacas de madrugada con un certificado oficial médico, acientífico, que rechazaría cualquier estudiante de Medicina o Psicología y no rechaza toda una señora juez de un juzgado de guardia que ordena "localización y traslado", como si las mujeres fuéramos ratas y manda a la Policía ante la solicitud de un marido y un impostor sin oírnos.

En esta ocasión, se lleva a cabo lo que denomino "saca de madrugada", porque no encuentro mejores palabras para definirlo. Sucedió de madrugada (se acordó la hora con la Policía, aunque el internamiento se le solicitó a esta Señoría por la mañana de día. Antes, no se lo c.......................................deseaba a nadie, ahora, me encantaría que le sucediera a Su Señoría.

Todavía estoy esperando que Su Señoría se disculpe. Aunque ciudadana de a pie sinrelevancia alguna, no me considero con menos categoría que la juez Dª Mercedes de Mesa García, al contrario, ni en mi vida personal ni profesional he colaborado con un impostor. Y jamás he pisoteado derechos fundamentales de terceros, ni a sabiendas ni por descuido.

La vida de los demás, ha sido siempre tan sagrada como la mía aunque nunca haya recibido un sueldo del erario público precisamente para proteger la vida y derechos de los demás, algo que ella, en mi caso, se ha pasado por el forro.

Siento que esta entrada sea tan larga. Podría cortarla pero no le veo ninguna ventaja. Los documentos del juzgado, que son los que quiero poner de manifiesto, no los llevo todos los días en el bolso y estoy harta de oír "que raro tu caso... ¿qué dicen los jueces... y el fiscal?" con sonrisita socarrona y que pongan cara de pócker cuando explico la verdad.

Los jueces... los expertos en jueces dicen que los jueces nunca rectifican y que estoy tocando a "uno" de los validos de Rouco y el Opus Dei, protegido del clan Estapé y de la cúpula del PP. Pero yo estoy segura que cada mástil debe aguantar su vela y que tenemos un sistema judicial para que prevalezca el Estado de Derecho, no para que unos cuantos jueces lo derriben.


Si los socios y simpatizantes del Opus Dei no son compatibles con la Administración de Justicia que no estén en ella, al igual que no están los dominicos del Valle de los Caídos ni otros grupos religiosos organizados. El compromiso de obediencia y la familiaridad que profesan entre sí, no pueden anteponerse en ningún caso a los derechos de los ciudadanos. El Opus Dei y sus militantes ya tuvieron su momento en la dictadura franquista y no ha lugar al continuísmo de una dictadura ideológica en el ámbito judicial y menos si no están identificados.


...........Enrique Rojas maquiavélico impostor, fuera de la medicina


No menos importante que el método judicial, es el método personal empleado por Enrique Rojas con sus víctimas, con María Menchaca fue el "método Haloperidol" que la tenía hecha un zombi mientras su entonces marido la "exhibía" para que todos la vieran bien, según cuenta María.

"¡Pobre...! A lo mejor tenemos que ingresarla".