Mostrando entradas con la etiqueta psiquiatría social. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta psiquiatría social. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de julio de 2012

El Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas de Enrique Rojas


Enrique Rojas, al presentarse, a la cátedra en la Universidad Complutense de Madrid - que no ha tenido ni tiene -, suele añadir "director", del Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas y quienes no saben como se las gasta este sujeto, creen que es una institución pública que tiene el cometido que su nombre indica.

No, no..., no nos confundamos más. No es así. El Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas, es - y siempre fue -, una sociedad mercantil mediante la cual, Enrique Rojas realiza el trasiego de gastos e ingresos de su consulta en la C/Serrano, 100 de Madrid.

Empezó siendo una sociedad anónima (S.A.), de capital 100% a nombre de Rojas, mujer e hijos (los hijos entonces, eran todos muy pequeños). La creación de esta sociedad mercantil, data de los años 80. En España, es muy normal que el dueño de una sociedad mercantil que tiene el 100% del capital, si quiere, sea "su director".

Después con los pleitos y destapes de Rojas la convirtió en sociedad limitada (S.L.), hizo una importante ampliación de capital y el 100% pasó a nombre de Enrique Rojas y su mujer (sobre 2003-04). Supongo que también aprovechó para hacer separación de bienes, por si le caía algo de mi querella (así no se podrían tocar los bienes que estuviesen a nombre de su mujer).

En España, las sociedades mercantiles tienen muchas ventajas fiscales y de otro tipo, sobre todo cuando gobierna la derecha y se pueden evadir fácilmente ingresos al no declararlos todos, cuando a los clientes no se les da factura.
De los afectados de Rojas que han ido apareciendo, la mayoría se ha quejado de lo mismo "Rojas no daba factura". Decía que "no era costumbre" o, les ha costado conseguirla.

En el caso de una consulta psiquiátrica, sería impensable que con la ley de protección de datos se pudiese probar quienes han acudido a la consulta, además de que existen otros muchos métodos y Rojas, en "métodos y trampas", como ya hemos visto, conoce bastantes.

En mi caso, como el gran monto de las facturas que existían estaban a nombre del "ex" Juan Cantero Caba (que incluso se las había deducido en su renta particular porque en esos años se desgravaba un 10% de los gastos médicos), al preguntar mi abogado a Rojas ¿por qué había emitido certificados sobre mí si su paciente era Juan Cantero?, Rojas dijo que, "era costumbre que las facturas se emitieran a nombre del marido" (nada más lejos de la verdad, en España no existía esa costumbre a finales de los años 90; Rojas seguía pensando en 2002, con la mentalidad del franquismo (17 años después de que hubiésemos enterrado - a dios gracias - a Franco), donde la mujer tenía que pedir permiso al marido hasta para ligar.

Entonces, mi abogado le sacó las escasas facturas que había a mi nombre (en ese tiempo, yo era tan imbécil que aunque era Rojas quien me había llamado con la excusa de que "le ayudase", en la terapia que el ex - Juan Cantero -, estaba llevando a cabo en su consulta, cada vez que fui, pregunté que debía y pagué el sablazo que me dijeron debía pagar). Ahora, no sólo no les pagaría, sino que les montaría un numerito (Rojas y sus acólitos temen especialmente a los "numeritos").

El caso es que Rojas se quedó mudo al ver que había 40 mil ptas. a mi nombre (cobraba 20 mil entonces por visita) y más de 200 mil a nombre del ex, Juan Cantero. Había mentido descaradamente, pero judicialmente, no sucedió nada en su contra para no variar (así sucede aquí, cuando una de las partes es "intocable", aunque digan y nos digan que tenemos "una democracia").
El juez que instruía rechazó las pruebas que mi abogado solicitó para dejar a Rojas más en ridículo, ya que Rojas cuando le vino el habla, volvió a mentir más y más. Creo que fue entonces cuando sufrí el primer intento de sobreseimiento (total descaro por parte del juez que además se negaba a solicitar las pruebas que remataban la faena y probaban con rotundidad que Rojas mentía).

Aunque no he frecuentado mucho la consulta de Rojas, nunca tuve la impresión de que allí se investigase. Más bien era un desfile de personas a las que el susodicho atendía unos minutos (en esto también coinciden casi todos los afectados) y como yo me revolvía, porque me negaba a recibir unas instrucciones que no pensaba cumplir y encima a tener que pagarle sin que supiera que yo no estaba de acuerdo, creo que llegué a permanecer en su despacho, bastante más de lo que permanecían los demás.

También me pareció que si podía, grababa. Por supuesto, sin pedir permiso (casualmente, esto se lo he oído a algún afectado más). En el "método" general, existen no pocas coincidencias en el relato de los afectados.

Volviendo al Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas, no es otra cosa que el nombre que ya en los
80, Enrique Rojas Montes, piensa y elige para su sociedad mercantil.
Para mí indica, como este sujeto pensó con antelación el camino de engaños por el que iba a llegar al estrellato (como vía para llenar más fácilmente su consulta) y se fue haciendo con instrumentos para conseguirlo desde el inicio.

Quede claro, que a Enrique Rojas, nadie - ni siquiera sus amigos altos cargos políticos del Partido Popular que han presentado al público sus libros, mientras ha tenido pleitos, hasta entonces no lo habían hecho -, lo ha nombrado "director" de ninguna institución o centro de investigación, ni le ha dado cátedra en Madrid por "sus méritos", como se la dieron en Córdoba a Castilla del Pino - ya en democracia -, por la gran labor social que allí hizo, porque ni Franco ni sus envidiosos compañeros, querías ver a Castilla del Pino - que les daba sopa con ondas a todos -, en una cátedra de Psiquiatría.

Como he dicho unas entradas atrás, "los amigos de Rojas" del Partido Popular, en mi opinión, más le temen - por los "secretos" que pueda desvelar -, que le quieren. Lo que quizás no sepan todavía, es que hace años que Rojas, ya utiliza esos secretos (o parte de ellos, al menos, "para convencer" a quienes no le obedecen, de que deben seguir las instrucciones que da). Es un individuo que no desaprovecha nada.  Juega con las cartas de la baraja y con las de la manga, siempre (más con las que tenga en "lugares recónditos").
De sí mismo dice que "es un trapero" y en general, por su conducta, afirmaciones y críticas a la sociedad y a quienes no comulgan con él, se puede intuir bastante bien cómo es.

Si habéis observado, omite siempre las siglas S.A. o S.L. que todos conocemos tan bien, para que NO podamos identificar correctamente que es, el Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas, S.L.

A la derecha, art. de la Revista Tiempo del 29 marzo de 1999, donde ya hablábamos de esta también trampa de Rojas, para que creamos otra cosa de lo que en realidad es (sí, por su conducta, se le conoce bastante bien, la mentira y la confusión ¡es lo suyo!). En otra profesión, quizás tendría un pase, en Medicina no se debe tolerar y por eso existen códigos deontológicos y disciplinarios, e innumerables congresos y protocolos, que regulan y dictan como se deben comportar los médicos, especialmente los psiquiatras.

Moraleja: Enrique Rojas es un impresentable. En España, se le permite porque España es un país impresentable (cada día más, últimamente llevamos una carrera meteórica). Las eminencias que valen, tradicionalmente, se han ido fuera. Rojas, desde aquí, engaña tranquilamente a toda Sudamérica y también se lo permitimos, aunque todavía haya quien diga que de aquella parte del planeta, no nos aprovechamos o pongamos el grito en el cielo porque expropian Repsol (como si Repsol fuera de todos los españoles o sus beneficios fueran a parar a n/arcas públicas).

sábado, 16 de junio de 2012

Enrique Rojas y el bloqueo de "todos los resultados de enriquerojas.com



Enrique Rojas ha bloqueado hace algunos días los resultados en su web. Quizás esté haciendo cambios, eliminando lo que le compromete.  
Ya muchos sabéis que no es catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid y queda bastante ridículo que continúe diciendo en su web que lo es.

He dado un vistazo en google y creo que también están haciendo trabajos de "posicionamiento web". En imágenes, en los primeros puestos, aparecían los documentos de la Universidad Complutense que lo delataban. Ahora no están y llevaban ahí años. Cambios tan bruscos en varias referencias me parece que no se dan de un día para otro.

Muchas gracias a todos los que entráis en este blog y otras págs. que prueban las conductas de Rojas y habéis conseguido que la información se difunda.
Aunque el equipo de asesoramiento de Enrique Rojas consiga ahora ocultar parte de la información, será muy difícil que pueda ocultarla toda. 


Recuerdo un comentario al inicio de este blog que decía, "la verdad es imparable". Ojalá sea cierto también en este caso, pese a los posicionamientos web, publicidad, marketing y sobre todo "contactos" del "Consejero de Almas", Enrique Rojas.



miércoles, 4 de mayo de 2011

Enrique Rojas y un adolescente de 14 años


Enrique Rojas alias el divino,
falso catedrático Psiquiatría
Universidad Complutense

Esta es la historia de Alejandro Menéndez Martínez, un adolescente de 14 años, al que Rojas le dijo delante de su madre, conociendo que no se llevaban bien  y sonriendo - como si le complaciera -, que "era un psicópata", así sin más, como mandan los cánones. Aunque Alejandro no maltrataba ni hacía sufrir a animales o a otras personas en inferioridad de condiciones, como hace Rojas, cuando además es él quien suele poner a las personas en inferioridad de condiciones, al difamarlas por las espalda.
Rojas, también atizó Haloperidol a Alejandro. Fármaco que tiene no pocos efectos secundarios.

Lo primero que se me ocurre pensar es ¿quien era/es el psicópata?. De momento, existe una trayectoria de sufrimiento gratuito ocasionado a menores por Enrique Rojas,  malintencionada y cruel. Alejandro, de momento, no tiene ninguna trayectoria similar.
....,,........................Alejandro Menéndez Martínez:


Enrique Rojas el del pedestal

Mi historia con Enrique Rojas por suerte fue muy breve, en marzo de 1989 yo era un adolescente de 14 años con problemas en casa, había pasado los anteriores 3 años interno y había boicoteado el internado a golpe de plantes y forzado mi vuelta a casa, mi madre que estaba preparando una oposición a judicaturas ya me advirtió que no podría ocuparse de mi y que tendría que no dar la lata
Como la daba porque obviamente un adolescente requiere cierta atención y además yo no era muy obediente, cosa lógica dado que tampoco en casa miraban mucho para mi, mi madre buscaba una solución mágica que le permitiera tenerme tranquilo sin molestar mientras ella preparaba sus oposiciones, las oposiciones son algo que quema muchísimo y ella en aquella época estaba muy nerviosa e irritable




Enrique Rojas no ha sido ni es
catedrático de Psiquiatría de
la Universidad Complutense

Esa solución mágica la planteo una tía mia que conocía un psiquiatra estupendo de Madrid, un señor que tenía una cabeza privilegiada, que había sido premio extraordinario en medicina y catedrático de psiquiatría de la complutense
Además había atendido al novio de ella y lo había curado de una fuerte depresión que lo había tenido mucho tiempo en muy mal estado y con ideas suicidas, por esa razón ella estaba muy agradecida a Rojas y lo defendía a capa y espada, aunque el tratamiento no había sido precisamente barato, el padre de su novio incluso tuvo que vender tierras para pagarlo
Mi experiencia fue la siguiente, fui 2 veces a Madrid, en una lo vi solo una vez y en la otra dos veces

El tenía la consulta en la calle Serrano de Madrid, era un piso enorme, debía ser un edificio de oficinas que se alquilaban y el debía tener varias alquiladas y haberlas unido, tenía varias enfermeras, mientras estabas en la sala de espera te ofrecían una coca cola, había cestos con caramelos que podías coger y como suele pasar en este país donde vivimos tanto de la apariencia tenía la pared tapizada de cursos y diplomas de todo tipo, algunos hechos en universidades anglosajonas
En aquellos tiempos, aparte de Rojas había otros dos psiquiatras que trabajaban con él y que también los veías, eran un hombre y una mujer, me hicieron unos test de los que salió que yo era muy impulsivo y que tenía muy poca capacidad para controlarme y para sacrificarme
Izquierda, Enrique Rojas presentando su

consulta en una de sus webs como
catedrático de la Universidad Complutense

Debajo y drcha., Enrique Rojas
no es lo que afirma ser, al presentar
su consulta en sus webs

Después conocí a Rojas, su despacho parecía una capilla, tenía hasta una virgen gigantesca en una hornacina colgada de la pared
En general su conversación fue un mero continuismo de lo que habían dicho los otros dos, que yo era un psicópata, que carecía de autodominio y que con mi personalidad iba a tener serios problemas en la vida.
A los 14 años yo aún era bastante infantil, conservaba esa mentalidad libre de prejuicios que te hace ver las cosas como son, pero infantil no quiere decir estupido, quizá fue por esa razón por la que no me dejé deslumbrar por sus titulitos, su premio extraordinario y su catedra y al revés que mi madre y mi tía al salir de la consulta dije claramente lo que pensaba de él: este tío a lo que está es a sacar Rojas me había dado muy mala espina, si pudiera definir su carácter en una sola palabra esta sería fullero, era un tipo de maneras suaves, muy ladino, con mucha letra.


Algunas veces el alma de una persona queda retratada en una décima de segundo, yo vi con muchísima claridad a Rojas en un momento que estaba hablando con mi madre que se le quejaba de lo trasto que yo era, que me miró, sonrió y dijo: es que eres un psicópata
En ese momento al sonreir hizo un gesto que yo capté perfectamente el tipo de persona que era Rojas, era un gesto así sonriente, prepotente, con los ojos me decía: ya te tengo; era un gesto de cazador, de ave de rapiña




 Por lo demás el tratamiento consistió en recetarme una medicación de 120 gotas de Haloperidol, 4 Artanes y 3 Largactil diarios, esa medicación me causaba somnolencia, engordé o mejor dicho hinché muchísimo llegando a pesar 98 kg. Tenía poco pulso, mucha salivación, hablaba mal y era mucho más lento para moverme
Además le recomendó a mi madre que fuese a clase aunque no estuviera en condiciones, que me apuntase a campamentos, que estuviera siempre con gente de mi edad, en una palabra, que me socializase, como las consultas con él solían ser breves le dijo a mi madre que le contase cosas de mi por escrito
El resultado de todo esto fue que perdí el curso y fue la primera vez que tuve que repetir, los problemas
en casa no solo no se solucionaron sino que se agravaron, era normal, antes salía más y me relacionaba con mis amigos, al engordar y ponerme tan mal en plena edad del pavo me empezó a darme vergüenza salir y relacionarme y empecé a meterme más en casa lo que generó más roces con mi madre
Por este “maravilloso” tratamiento nos cobró 40.000 pesetas, en aquella época sus honorarios eran 20 mil pesetas por consulta


Enrique Rojas, tampoco es lo que dice
ser en la Fundación creada para tratar
a adolescentes con escasos recursos
económicos (arriba), ni en los libros
que lanza al mercado (debajo y dcha.)

Y eso fue mi salvación, en aquellos años el sueldo de auxiliar administrativo de mi madre no llegaba a las cien mil mensuales, eso y la incomodidad de desplazarse a Madrid fue lo que terminó prematuramente con este exterminio, además en aquella época un hijo de Rojas que tenía 2 años se cayó a la piscina de su casa y lo sacaron muerto, eso hizo que Rojas se desentendiera por un tiempo de la consulta y facilitó aún más el perderlo de vista
Seguí algunos meses con el tratamiento aunque algo disminuido, en octubre al empezar el curso me volvieron a meter interno, abandoné la medicación y perdí 31 kg. en 6 meses y todos los efectos secundarios desaparecieron, fue como volver a nacer, aquella medicación incluso me limitaba a nivel de inteligencia y de resolución de problemas, al quitarla era como si me hubiera vuelto más listo.

....................................................................................................Alejandro Menéndez Martínez



En mi opinión, Enrique Rojas premeditó y orquestó en su día un plan, una forma de hacer... para estar en situación y posición de poder llevar a cabo con la excusa de Dios, por lucro, prácticas´ilícitas cuando tuviera oportunidad y el riesgo fuese asumible.
Su falsa fama, parte de la falsa cátedra en la Universidad. Complutense, que nunca ha tenido y un "dejarle hacer" que siempre ha tenido consecuencias nefastas para sus víctimas.
isabel caballero

domingo, 6 de septiembre de 2009

Enrique Rojas no quiere que divulguemos información


Como dije en el blog de Ana Azanza hace unos días, vi, que habían abierto una web sobre Enrique Rojas (la encontré por un enlace patrocinado/ hoy sé, que lo pusieron porque con tanta pág. de Enrique Rojas, nunca se hubiese encontrado esta web), http://www.doctorenriquerojas.com/ .

Abrí para tomar nota de "las novedades" que trajese Rojas para este curso, pensando que era una de las tropecientas págs. de las muchas que ha abierto este verano para seguir promocionándose más y mejor, con más de lo mismo.

Este año, ha añadido una "web de su fundación", otra con dirección de "viñedos", y múltiples referencias más. Hay tantas ... que me he perdido.

En un país donde los médicos tienen prohibido por sus Colegios publicitarse, lo de Enrique Rojas ¡tiene miga!. Mi abogado me decía, "... los médicos no pueden publicitarse ... ¡les cae una!". Bueno ..., eso será a otros médicos. A Enrique Rojas, ya sabemos que sólo le caen buenas brevas, en el Colegio de Médicos donde está colegiado (por caer, le han caído hasta cursos de formación impartidos a través de sus sociedades, sin olvidar los archivos de denuncias escabrosas).

Sin embargo, http://www.doctorenriquerojas.com/ , tenía contenido del que circula por internet documentado. Es decir, del nuestro. De ese que documenta que Enrique Rojas no es – ni ha sido – catedrático, de la Universidad Complutense de Madrid - aunque lo diga - o que en la Facultad de Psicología no existe cátedra de Psiquiatría, de sus libros, etc.

Al día siguiente o al otro, al intentar contactarles (no tenía ordenador y no lo hice de inmediato), me di cuenta que ya no mostraba el contenido (la alegría de “alguien más para informar quien es y que hace Enrique Rojas”, esa posible “ayudita” para conseguir que este individuo no repita con perversidades que ha venido llevando a cabo, se fue súbito).

Cuando la pág. ha vuelto a tener contenido he podido contactar y me entero de lo siguiente:

La web, estaba pensada pero se montó en una tarde muy a finales de agosto (creen que el 29 o 30). Los motivos de por qué la abrieron, ya los explicarán sus autores, si es que quieren hacerlo.

El caso es, que el 1 de sept. por la mañana, alguien que dijo pertenecer al "bufete de abogados Rafael de Funes & Asociados" y se identificó como "el abogado del dr. Enrique Rojas", llamó por telef. varias veces, a la persona que figura como titular de la pág., que no estaba en el nº de telf. al que llamaban.

Entre llamada y llamada, otra persona que conocía la agenda del titular de la web, llamó al número que había quedado grabado para decir que no llegaría hasta última hora de la tarde.

- Le contestaron que se había confundido. No conocían a Rafael de Funes en aquel nº. de telf.

Llamó de nuevo, pensando que se había confundido. Al intentar aclarar la situación, le dijeron que allí no había ningún despacho de abogados ¿?.

Después, el "supuesto abogado" o, "abogado listillo" (no sé como llamarlo porque no sé que es), volvió a llamar para decir que había llamado desde el despacho de un compañero ¿? (aunque la persona que atendió el telf. había dicho que allí no había ningún despacho de abogados).

- En mi opinión, esta "jugada mezquina", se plantea de esta forma, para que no se pueda demostrar que ha llamado "alguien de parte de Enrique Rojas", ya que el motivo de la llamada no era lícito y no conviene que se pueda demostrar.
Ahora mismo, podrían negarlo y decir que estoy inventándome esta historia, pero como es cierta, la cuento. Rojas ha mentido tanto..., que negar esto, sería una mentira pecata minuta,
http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=14002

Sigo,

Por la tarde, volvieron a llamar y dejaron un nº de telef. móvil y un nombre de abogado, “Ignacio”, para que el titular de la web llamase cuando volviese (un abogado que actúa con ética deja nombre y apellido, como mínimo).

Tras otra llamada (llamaron de nuevo, se nota que había interés...), consiguieron hablar con el titular de la pág.

El "supuesto abogado de Enrique Rojas", le pidió que retirase el contenido de la web (dejo muestra de parte del contenido que habían cogido del blog que vengo haciendo sobre Enrique Rojas, ¡ojo!, no contra Enrique Rojas; soy una persona pacífica a la que por ejemplo, no se le ocurriría hacer ningún apaño, para que se llevasen a Enrique Rojas una madrugada e intentar que fuese a parar a un psiquiátrico privado bajo mi control),


"... y mejor, si dejaba el dominio" e intentó concertarle una cita con Rojas en C/Serrano, 100. O sea, en su consulta, en su entorno … interpreto, para poder apabullar y convencer, también más y mejor (mi experiencia me dice, que Enrique Rojas, le hubiese dejado caer “algún detalle” inmediato o futuro para ayudarle a convencerse).

Sobre la cita, el titular de la nueva web no consideró oportuno aceptarla y le dio largas - quedaron en hablar al día siguiente -, pero accedió a no mostrar el contenido y ponerla como "pag. en construcción" durante un breve periodo de tiempo para que Enrique Rojas pudiese enviarle la documentación que desmentía la información que aparecía en http://www.doctorenriquerojas.com/ , que no era otra, que la que está desparramada en internet y a Rojas no le conviene.

En el curso de la conversación, la persona titular de la web, dijo al “supuesto abogado de Enrique Rojas”, que lo único que habían hecho era recoger información que ya circulaba y publicarla.

- El “supuesto”, contestó que sí “... pero que ya había dos juicios por este asunto con los responsables de los sitios de la información que estaban recopilando y volviendo a publicar".

- Creo, que estaba diciéndole que lo iban a demandar, dando por hecho que le abrirían "un juicio" si no aceptaba retirar el contenido de la pág., aunque el vocabulario utilizado fuese otro (y creo, que no me equivoco).

Y pienso, que “el supuesto abogado de Enrique Rojas” (que no es el mismo que el que lo defiende en mi querella, una mujer), además de ser un farolero, se columpia.

Como he dicho, la información recopilada en ese momento, estaba y está en internet. Ya había sido recopilada por mí en una primera ronda y publicada en los sitios donde no han tenido miedo a Enrique Rojas ni a posibles represalias del Opus Dei. Fundamentalmente en
http://enriquerojaschanchullosymentiras.blogspot.com/ y http://www.opuslibros.org/
Soy la responsable y sólo me pesa no haber podido hacerlo antes.

Debería ser yo la primera persona "pendiente de juicio" en este asunto. Sin embargo, quien está a puertas de juicio es Enrique Rojas y a mí, sólo me falta un pelo para publicarle el Auto de apertura de juicio oral - que por cierto, hace dos meses que lo tiene también el Colegio de Médicos de Madrid, para que valoren sobre "EL PUCHERAZO" (punto 5), que he dejado más arriba.

No estoy por dejar a Enrique Rojas que siga desacreditándome, dando a entender que quien tiene un juicio pendiente no es él sino yo. Ahora me he enterado pero ¿cuántas ocasiones habrá en los que no me entero?.

No tengo notificación de ningún procedimiento o denuncia, donde pueda ser la "posible imputada" y si alguien estuviese en esta situación, estoy segura que me lo habría dicho.

El “supuesto abo de Enrique Rojas", sabe bien, que antes de que haya previsto "un juicio” de esta índole, tienen que darse unos pasos previos que suelen durar un par de años. Y en este caso, el primer paso, es invitar POR ESCRITO (no desde el telef. de “un compañero”) a que se retire la información (supongo, que es recomendable hacerlo incluyendo un argumento convincente).

Como "la invitación por escrito" sería prueba evidente de las pretensiones ilícitas de Enrique Rojas (que quiere que sólo se informe sobre él, lo que él informa sobre sí mismo, aunque sea falso), “el escritor”, cuando se trata de dejar prueba escrita no escribe. Utiliza otras fórmulas para conseguir su propósito.

Otro paso, previo a un juicio, es la "fase de instrucción" donde se decide si existe delito en función de las pruebas aportadas. ¿Podéis imaginar las pruebas que puede aportar Enrique Rojas para demostrar que lo que sobre él he/hemos publicado, es falso?.

¿Cómo puede decir el abogado de Enrique Rojas que hay dos personas para juicio por publicar información veraz?.
Delito, es publicar información FALSA con la intencionalidad de embaucar con ánimo de lucro.


Como ejemplo, puede servir mismamente lo que lleva haciendo Enrique Rojas, desde hace un cuarto de siglo, con el agravante (alevosía) de que gran parte de ese lucro se obtiene de personas que se encuentra en inferioridad de condiciones (de lo que se lleve de La Caixa, la CAM, Caja Murcia o cualquier otra entidad rica que le pague caché de lo que no es ni ha sido, no me da pena, entre otros, porque ya lo saben o deberían saberlo).

A su vez,

1º) He publicado - y seguiré publicando mientras sea útil -, información que he encontrado en la Biblioteca Nacional, en los libros que se venden en el Corte Inglés y otras muchas librerías e información publicada con anterioridad, en medios de comunicación.
Información, que precisamente ha sido facilitada y parte del mismísimo Enrique Rojas.

EL AUTORRETRATO

"Nací en Granada en 1949. Soy escritor, cate­drático de Psiquiatría de la Universidad Complu­tense de Madrid y direc­tor del Instituto Español de Investigaciones Psi­quiátricas. Hace cinco se­manas publiqué ’Los lenguajes del deseo. Cla­ves para orientarse en el laberinto de las pasiones’ y ya he vendido 30.000 ejemplares. Todo un éxito para tratarse de un ensayo, aunque con el an­terior estuve 37 semanas entre los más vendidos".


Nadie ha inventado que Enrique Rojas sea “catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid”, ni ha colocado una cátedra de Psiquiatría en la Facultad de Psicología, para que Rojas se forre llenando su consulta, embaucando.

¿Cómo me va/nos va a denunciar, si Enrique Rojas es la fuente de lo que decimos?


- Desde su web a la Biblioteca Nacional,













- Pasando por el "camino" de en medio y las obras sociales,


2º) Se han publicado documentos que han sido facilitados por organismos y/o instituciones oficiales por ser información de interés general a la que cualquier ciudadano de a pie tiene derecho. Hacemos un bien social difundiéndola.

¿Qué pretende Enrique Rojas?

- ¿Prohibirnos que pongamos un papel al lado del otro?





3) Y también se han publicado testimonios,
http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&file=article&sid=13869 , porque en este país además de Enrique Rojas y su séquito de encubridores, existe la libertad de expresión y n/palabra no vale menos que la de Rojas ahora que sabemos que lleva 25 años identificándose con lo que no es, lucrándose con sus mentiras y conocemos lo que ha venido haciendo.

Parece que a este “abogado”, Enrique Rojas también le ha contado sus cuentos de aquella manera, lo mismo que los cuenta todos los días en los currículos que va repartiendo para venderse (más y mejor).

Dejo unas muestras de las transacciones de Enrique Rojas con diferentes empresas y centros de enseñanza, como “conferenciante”.














El “supuesto”, abogado o no, del Opus Dei o no, se ha prestado a utilizar el nivel de alevosía (agravante de la responsabilidad penal) que le ha marcado Enrique Rojas.

Aprovechándose del miedo que producen los pleitos a quienes no tienen experiencia procesal y del desconocimiento del titular de la nueva web - un ciudadano de a pie sin formación jurídica -, ha intentado infundirle miedo con "los dos juicios" para conseguir su propósito. Un propósito ilícito.

Esta "jugada", una más estilo Rojas (por detrás, en la sombra ... con la seguridad de que su nombre apabulla, si puede, no hace ... manda hacer), me está pareciendo que pudiera ser un delito contra la libertad de expresión y algo más – amedranta con alevosía para conseguir el silencio - y también me parece una forma más, de continuar con el descredito que me ocasionó y hacer que duden de mí.

Está claro que si la información que publico no fuese cierta, ya hubiese conseguido callarme y en http://www.doctorrojas.com/ , no pediría que retirasen el contenido a través de un abogado que no se identifica correctamente y llama desde "el despacho de un compañero", sino que hubiese conseguido una Providencia judicial, ordenándolo.

No sé que ocurrirá en el futuro con esta pág. El titular me ha parecido honesto, pero muy falto de tiempo y preocupado en exceso por minucias que considero no tienen importancia (si sobra o falta una "y", un "de" o una coma, cuando no afectan al sentido de la frase, para que Enrique Rojas no pueda denunciar). Se juzgan falsedades e intencionalidad, no equivocaciones de preposiciones y comas.

Enrique Rojas, no va a denunciar a nadie por publicar y/o difundir información veraz (ni falsa). La falsa, parte de él y la publican como loros los medios afines a su ideología. Unos, cerrando los ojos y otros, intencionadamente.
¿Tenéis constancia de que alguna vez haya denunciado a alguno?.

Rojas y su séquito, emplean sus energias para que en los juzgados no se vean/no lleguen asuntos relacionados con él y no a la inversa.

Creo, que ni Enrique Rojas ni su "supuesto abogado" deberían asustaros. El miedo, no nos va a llevar a conseguir que un puñado de tiranos dejen de atropellar derechos fundamentales.

En http://www.doctorenriquerojas.com/ , después de conceder a Rojas más plazo del acordado para que les aportase la documentación que desmentía la que la web divulgaba, me dijeron que le iban a escribir - y lo han hecho -, para comunicarle que ponían la pág. de nuevo en funcionamiento y que si envíaba documentación, la incluirán.

Me parece perfecto que incluyan los documentos que envíe Enrique Rojas (quizás tendré la oportunidad de ver el que le emite Juan José Javaloyes, como Decano de una Facultad de Psicopedagogía que no existe y presenta Rojas en el Colegio de Médicos, que no me dejan ver).

Como una loba he defendido que no me parecía bien que ocultaran la documentación e información que ya tenían y la que fuesen recopilando mientras llegaba la de Enrique Rojas.
Les he dicho, que en el Colegio de Médicos de Madrid debía haber presentado la documentación que acreditaba que fuese psiquiatra hace 31 años y todavía no lo ha hecho.
Y que a pesar de no tener "los papeles" en regla, emite Certificados Oficiales Médicos prescribiendo internamiento psiquiátrico con falsedad, a espaldas del interesado como "psiquiatra" y como "Catedrático de Psiquiatría" y el Colegio lo sabe, le archiva las denuncias y no le ha pedido "los papeles" antes de archivarle semejantes denuncias (en este punto, me parece que no me han creído).

Siguiendo con el asunto “del supuesto abogado de Enrique Rojas”, concluye - creo que no darán ningún paso más por esta vía, debido al contenido del mail que le han enviado, pese a que el abogado quedó en que hablarían para concretar la cita con Rojas -, cuando descubren que en el Colegio de Abogados de Madrid no hay ningún Rafael de Funes colegiado.

El único Funes que estaba colegiado, no se llama Rafael y está dado de baja (esto me indica, que quien eligió el nombre del “bufete de abogados Rafael de Funes & Asociados”, sabía elegir el nombre apropiado).

Eligió un nombre, que no figuraba en el Colegio de Abogados de Madrid, ni en las págs. amarillas, ni blancas ..., por lo que en ningún bufete podrían recibir una llamada preguntando por "el abogado del dr. Rojas", que hubiese podido dar pie a comentar sobre este tema al intentar localizar a alias "Ignacio" (el supuesto abogado que dejó nombre y nº de móvil en la penúltima llamada).

El registro del Colegio de Abogados de Madrid está configurado para localizar abogados por nombre y apellidos (no por bufetes). “Ignacio”, no es un dato válido para localizar a ninguno.

Si me entero de más y se puede, ya lo contaré. Casualmente, el titular de la web – que no vive en Pozuelo -, había dejado una dirección en el dominio, de Pozuelo. De alguna forma, Enrique Rojas el 1 de septiembre ya sabía que no estaba relacionado conmigo y por eso, mandó “al supuesto abo" sin arriesgarse en nada (a mí no me ha mandado nunca a nadie para intertar hacerme callar). Ni siquiera se arriesgó dejando el nº de telf. real, de este supuesto bufete, en el caso que exista.

Impresentable estrategia, incluso para un "catedrático de Psiquiatría", un "eminente y prestigioso psiquiatra" un "escritor" - que ahora se hace llamar "ensayista" -, "... un hombre polifacético, un «Leonardo da Vinci» moderno ..."

aunque sea todo falso.