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Enrique Rojas con la cruz
como bandera
Nos habíamos quedado en la 3ª sesión del 575/08 del juzgado 15, celebrado en audiencia pública el 8 de abril, donde la audiencia de la sala, se entera que Enrique Rojas había llamado al Dr. José Mª Poveda de Agustín - uno de los peritos -, en dos ocasiones la semana anterior a esta 3ª sesión, para intentar cambiar/manipular, su testimonio.
Y para convencerlo de su buen conocimiento y autoridad sobre mí - los médicos no suelen entrometerse en la labor de un compañero y suponiendo que tras 13 años el Dr. Poveda no se acordaría de la misa la media -, Enrique Rojas, al hablar con el Dr. Poveda, se refería a mí como a "su enferma".
Es decir, que con lo que hemos sudado la camiseta para sentarlo en el banquillo mediante una querella criminal, todavía el querellante sigue solicitando sus servicios y Rojas, médico bondadoso los sigue prestando (cuando se ha inflado a decir que le coso a pleitos que, "como no puede ser de otra forma, se archivan" y me ha puesto
color perejil para avalar sus mentiras.

No voy a decir que el invento de Rojas de referirse a mí como "su enferma" es el colmo de la mentira porque las ha dicho mucho más grandes y de más peso, pero ésta, me da miedo. "Mucho miedo", como dice la copla.Para otros, Enrique Rojas será lo que sea, pero para mí, es un asesino, un criminal que quiso quitarme de en medio, con premeditación y cómplices, de forma que no pareciese que lo hacía. No se equivocó, no hubo negligencia sino premeditación porque no me había visto previamente e insistió hasta tres veces pese a la oposición de otros profesionales (hasta 8
profesionales distintos me habían visto y habían emitido informe en contra, cuando Enrique Rojas promueve el 3er. intento de internamiento, sólo uno, perito de parte, el resto eran forenses o profesionales de Sanidad Pública que me habían sido asignados) y se le dejó, cuando al conocer los juzgados del 2º intento, ya deberían haberle detenido.
Pero... ¿cómo lo iban a detener si Enrique Rojas como mínimo llamaba...? ¿o no llamaba?. ¿Cómo se entendían?.
En mi opinión, así lo digo, porque lo creo y lo siento, poco importa el destino final que me tuviese reservado. Dejarme salir de nuevo a la calle, en un estado físico y mental que me permitiese denunciar, estoy segura que NO entraba dentro de sus planes, ya que para encontrar una traca final, no se emprende tal movida.

En la afirmación que ahora hace Rojas al Dr, Poveda, ya no soy "la que sin conciencia de enfermedad, tenía una conducta aparentemente normal", como dice en los certificados y pasa en las películas, sino "su enferma querulante". Diagnóstico más grave que el que dio hace 13,5 años en los certificados, puesto que no dio ninguno que se pudiese identificar con las tablas de diagnósticos existentes.
Dilucidar como llega Rojas a cualquiera de los dos - el de antes o el de
ahora -, es algo de lo que me siento incapaz, puesto que ni antes, ni cuando emitió los certificados, ni después, me ha realizado ninguna entrevista psiquiátrica ni otro tipo de exploración.
Fotos izqda.: A Enrique Rojas, no le absuelven en todo - acaba de sentarse durante 3 días en el
banquillo de un Juzgado de lo Penal y no sabemos qué pasará -, aunque insistentemente se ha venido intentando absolverlo. Hasta el "Ilustre" Colegio de Médicos de Madrid, lo absolvió, en un expediente disciplinario, donde entre otros, reconoce, que "Rojas emite certificados médicos no veraces", pero esto no es culpa de Isabel Caballero sino de nuestro corrupto país.
Si este sujeto cree que puede ir por la vida mintiendo y considerando objeto de su posesión a quienes le molestan para difamar, injuriar y pisotear, a la vez que hace "sus llamadas" para quedar limpio de polvo y paja, habrá que querular mucho más. Por lo pronto, vamos a querular de nuevo en el Colegio de Médicos de Madrid. Aunque vuelvan a archivarlo, otra denuncia retratará su perfil ante "el Ilustre" para vergüenza de Rojas
y de la organización colegial que lo sostiene.
También salió en esta 3ª sesión - que fue muy divertida -, que se podían observar las mismas faltas de ortografía y errores mecanográficos en los expedientes de internamiento y creo que se dijo que los documentos tenían el mismo texto. Aunque esto último (mismo texto), no recuerdo bien si salió. Ya lo había observado y dudo si estoy confundiéndome con lo que sabía,
Hacía unos meses que había observado dos cosas:
1) Que los agresores elegían juzgado - por consiguiente juez -, al elegir juzgado de
guardia, que actuaba en la guardia, sin enviar el procedimiento a reparto.
2) Que en el texto, sólo cambiaba el lugar donde debían trasladarme. Estaba indignada porque las dos juezas - mujeres ellas y supongo que también defensoras de los derechos de la mujer -, habían concedido en las dos ocasiones lo que solicitaba un marido con un certificado médico acientífico y amoral, sin más, firmado por un individuo que además de estar colegiado como "Licenciado en Medicina", era un impostor, estafador, timador, mentiroso, manipulador... o cualquiera que sean los cargos que le correspondan por hacer lo que ha venido haciendo desde 1984, respecto a su identificación profesional, más la publicidad que se ha hecho a sí mismo con esta falsa identificación.
Providencias juzgados nº 2 y nº 3

Aunque de momento parece que "la faena" que el carente de escrúpulos de Enrique Rojas, ha hecho en mi vida, ha estado más elaborada de lo que suponía.
En el mejor de los casos, debido a sus llamadas, acuerdos y/o sobornos en metálico o especies o, similar o intercambiando con Juan Cantero Caba, el entonces marido - uno proporciona el contacto y llama y el otro ofrece -. No sé como repartieron. Probablemente "las llamadas", fueron al menos a tres.

Oficios a la Policía juzgados nº 2 y nº 3

Pero sí sé, que los contactos vienen de Rojas, Juan Cantero no los tenía y que este tipo de "trabajos y/o favores", no se hacen gratis. Repito, que ni siquiera el más vil sicario habituado a todo, quita a nadie de en medio, si no recibe algo a cambio que le compense el riesgo con creces.

No caigamos en el error de pensar que no tengo miedo. Hoy es 10 de Mayo de 2011 y espero no encontrar ni mañana ni ningún otro día a un sicario esperándome en la calle o a la policía para meterme
dentro de una ambulancia y llevarme donde el susodicho Rojas haya decidido o cualquier médico "telefoneado" decida. Porque... esa es otra.
¿Dónde está el Estado de Derecho en el que yo creía que vivía?
¿Este artículo de la Constitución,
sigue vigente?
Ya sabemos que hay juzgados que aceptan, pero ¿qué pasa cuando el simplex de Enrique Rojas "llama" a un médico que no es como el Dr. Calvo o el Dr. Poveda y también acepta?. ¿Qué nos espera?
Entre ayer y hoy me he dado cuenta que la tortura, quizás nunca estuvo sólo en las comisarías y en los cuarteles de la guardia civil. En cualquier sitio hay personas que cumplen con su deber, mientras otros avergüenzan y desprestigian al deber.
Siempre he sido un David que pretendía vencer.
Sigo siendo un David que pretende vencer aunque
hayan aparecido más gigantes más y más grandes
El título se debe a que no es la 1ª llamada de coacción, manipulación, engaño - o como quiera que se llame este percal -, que se ha declarado en vivo y en directo en el juicio a Enrique Rojas y de los mismos documentos generados en sus intentos de internamiento, se desprenden unas cuantas más.
Esta claro que un psiquiatra que cree de verdad que alguien necesita un internamiento psiquiátrico forzoso, no llama a nadie para amañarlo. Lo sucedido en la 3ª sesión, no es sino la última "llamada" que conocemos de entre otras, que se efectuaron en su día para conseguir quitarme de en medio y que un determinado juzgado no quiso investigar (¡cómo iba a querer investigar!), de las que se efectuaron a continuación para seguir intentándolo y en el último periodo, para "salvar/se" Enrique Rojas.
Personalmente, no creo que todas las "llamadas efectivas", las haya realizado Rojas. Supongo que me quedaré sin saberlo.
Arriba, Enrique Rojas presentando
en El Mundo un trabajo de consultoría
para Tampax.
Debajo, Enrique Rojas no ha sido
ni es catedrático de Psiquiatría
de la Universidad Complutense .............................................................................................................................................................Soy un david que pretende vencer

Conforme escribo, se me va quedando el cuerpo de hielo, pero sin pensarlo más sigo adelante porque creo que debo hacerlo, puesto que la razón y la vida deben estar por encima de cualquier tráfico de influencias e imágenes de oro y plata cuando realmente son de hojalata.
Para quienes lleguen ahora a este blog, avanzo, que ha estado parado un tiempo porque daba problemas de edición. Se ha retomado con la entrada del 3 de mayo "Repaso a un currículo".
Comentamos ahora, parte de la 3ª sesión del juicio a Enrique Rojas, celebrado en audiencia pública los días 19 y 20 de enero y 8 de abril de 2011, que debido a los problemas de edición, no se había comentado aquí todavía.
Solicitud de internamiento psiquiátrico
de Juan Cantero Caba, el entonces marido,
que se tramita en un juzgado de guardia un lunes,
estando fechado un viernes y, como era urgente,
se acuerda que la policía que venga a buscarme
en la madrugada del martes, termina la exploración
el 28 por la mañana y me voy a mi casa a dormir,
para recuperarme de este susto fascista*
Hoy, más alto que nunca, me atrevo a decir algo que ya he dicho muchas veces porque así lo creo a pies juntillas. Enrique Rojas es un terrorista de pluma, papel y teléfono que ejerce un tipo de terrorismo que de momento, con él, no se persigue en España, mi país. Quiero conseguir que se persiga y estoy segura que con vuestra ayuda se conseguirá, lo mismo que se han conseguido tantos logros que parecían imposibles.
Es indiferente que Enrique Rojas sea uno de los militantes predilectos del Opus Dei, según se dice, por el monto que aporta a sus arcas o que tenga "amigos influyentes". Allá el Opus si no le hace ascos al dinero que viene de este "sin". Sin vergüenza, sin escrúpulos, sin ética, sin moral, sin dignidad... que hace lo imposible por destruir y quitar de en medio a quienes le molestan y le resultan impertinentes.
*Considero a Enrique Rojas un fascista que actúa por ideología - hay que obedecerle, dejarse cazar y estar de acuerdo -, además de por dinero. ¿Conocéis a algún fascista que no se haya lucrado o haya hecho ricos a toda su familia?
Como el Hospital Puerta de Hierro
no autoriza el internamiento, Rojas,
emite un nuevo certificado el día 29,
que fecha el 30, día que entra otro
juzgado de guardia
Y allá sus amigos..., que saben mejor que nadie, que al final, todo se sabe. Se supo tanto lo del Gal como lo de Roldán. Lo de Lasa y Zabala, lo del Yak 42 y el papel de Trillo, aunque no fuese juzgado... los trajes de Camps y los ERES de Andalucía... Torres más altas que Enrique Rojas han caído y el mundo ha seguido girando con una mala persona menos, disponiendo de nuestras vidas. También han caído muchos por "desnudar" y por eso precisamente escribo aquí, para no caer. No tiene sentido que caiga porque cualquiera de vosotros, más inteligente, desde el anonimato, podría seguir desnudándole/s.
El viernes 8 de abril, terminaron las sesiones del juicio 575/08 del Juzgado 15 de lo Penal de Madrid. Y aunque debería hablar del brillante repaso de praxis médica, psiquiatría y psicología que tanto las psicólogas como psiquiatras que declararon el días 20 de enero como el Dr. Casco Solís - Jefe de Sección ya jubilado - y el Dr. José Mª Poveda de Agustín, profesor titular de la Universidad Autónoma de Madrid,
que comparecieron el día 8 de abril dieron en Sala a Enrique Rojas, lleva años diciendo que "los demás", no pueden opinar porque sólo ven "al paciente" (siendo muy generosa diría al "supuesto enfermo al que Rojas pretende que se estigmatice") media hora. Pero entre tantas intervenciones brillantes, desarfortunadamente destaca mucho más el brinco que Rojas dio en el banquillo sin cojín donde estaba sentado, al oír una de las declaraciones del día 8.
Contestando a mi abogado, el Dr. Poveda dijo, que Enrique Rojas lo había llamado dos veces en la semana anterior al juicio.
La última llamada fue el viernes (1 de abril) a las 9,45h. El motivo de las llamadas que Rojas hizo al Dr. Poveda, era hablar del juicio donde José Mª Poveda debía declarar sobre "la enferma querulante".
Providencias judiciales que se
emiten en los juzgados de guardia
2 y 3 en cuanto el marido "solicita"
con el "certificado" del susodicho
¿Llamó el susodicho?
Sin duda, Rojas se refería a mí, ya que el Dr. Poveda no había sido citado para declarar en ningún otro juicio. Tenía que declarar sobre el peritaje e informe que me hizo en julio de 1998, donde en ningún sitio dice ni da a entender, que yo fuese una "enferma querulante", sino todo lo contrario.
A lo largo de las llamadas, el Dr. Poveda explicó a Rojas, que lo que se tuvieran que decir, ya habría ocasión de decirlo en el juicio y en la 2ª llamada - la del viernes -, ante la insistencia de Rojas para que desayunaran juntos y, si no era posible, "podían hablarlo por teléfono", le contestó que ni la conversación ni el encuentro procedían y le colgó el teléfono.
Por la tarde, cuando hablé con el Dr. José Mª Poveda para darle las gracias, me dijo que había pasado un mal rato al hablar sobre estas llamadas porque no era plato de gusto para ningún médico, declarar contra
otro médico. Le pregunté cuando era la última vez que Rojas lo había llamado antes de la semana del 28 de marzo al 3 de abril y con qué frecuencia lo llamaba o se llamaban. El Dr. Poveda me contestó,
"Nunca. Rojas y yo no nos hemos llamado en la vida".
Unos días después, aclaré con el Dr. José Mª Poveda otra duda que tenía ya que entendí que en su declaración había dicho exactamente "mi enferma querulante" y pensaba que quizás yo había oído mal, porque "mi enferma", no me cuadraba (el Dr. Poveda nunca me había visto como "enferma" y Rojas no podía considerarme "su enferma", después del chorreo de médicos que dijeron el día 20 de enero que no padecía trastorno psiquiátrico y/o psicológico cuando Rojas emitió los certificados médicos sobre mí y porque él mismo, había reconocido en Autos, que había roto relaciones con él).
Enrique Rojas, Consejero de almas
perverso, maquiavélico... que debe
tener la suya como un tizón.
Desde la serenidad, no me voy a
callar. A este sujeto se le está
juzgando por una nimiedad, cuando
es altamente peligroso.
Pese a mi descuadre, el Dr. Poveda me aclaró que Enrique Rojas se refería a mí como "su enferma", es decir "enferma de Enrique Rojas" y esto, me da miedo, porque...
¿quién se ha creído este "simplex" que es?. ¿Quién ha decidido que sea algo en mi vida?.Que con "sus llamadas" y gracias al tráfico de influencias, haya conseguido vejarme, estigmatizarme, una saca de madrugada, obligarme a huir y a esconderme como una vulgar delincuente para no caer en sus manos, que mi patrimonio cambiase de manos y otras cosas de
mucha más importancia que el dinero, NO quiere decir que tenga un ápice de derecho para disponer sobre mi vida o para considerarme nada suyo. Sólo quiere decir que es un mal nacido.
El próximo día continuaremos con esta 3ª sesión del 575/08 del juzgado 15 de lo penal de Madrid, donde Enrique Rojas, previamente, de forma mezquina y vil, dando por hecho que el corporativismo médico lo salvaría una vez más, había intentado manipular a un perito.
Foto izqda.: Aunque parezca mentira así anunciaba Enrique Rojas un curso de "crecimiento personal" para superar "crisis internas" producidas por "la crisis económica", en mayo 09, en el Hotel Occidental en Sevilla, por el que cobraba un pastón.
Enrique Rojas tampoco ha sido
nunca catedrático de Psiquiatría
y Psicología Médica de la Universidad
Complutense de Madrid, pero aunque se conocía su impostura, en España se le ha permitido que como tal nos engañara. ¿Quién ha permitido? ¿Quién ha presionado para que no se tomaran medidas?. ¿A quién NO le ha importado que este sujeto internara a ciudadanos sanos engañados con medicación o manipulando su entorno con entrevistas personales e incluso dictando instrucciones, para aplicar finalmente la vía de la fuerza - quizás mediante "otras llamadas" -, cuando no le obedecían?

¡Gracias infinitas, Dr. Poveda! Espero que haya puesto una pica en Flandes para todos los profesionales de psiquiatría honestos. Para los especialistas en Medicina de Familia, hace más de 13 años que se puso, con nulo éxito para los profesionales de la justicia, que no sólo no quisieron oír, también presionaron para que callara.
Foto drcha.: Revista Tiempo, 29 marzo 1999, todos estos años y los anteriores, que juntos suman un total de 27, llevan nuestras autoridades dejándo hacer a Enrique Rojas y permitiendo que se abra camino como "catedrático UCM", mientrás él, sigue "llamando" cada vez que lo necesita, para dar clases de tráfico de influencias, como si en España no estuviéramos para cum laude en la asignatura.
Moraleja: Si tras 13 años y medio, un sujeto continúa "llamando" pese al gran revés de algunas llamadas, es porque su experiencia le dice que al menos, en más del 50% de los casos, estas llamadas resultaron muy útiles. El beneficio que le han ocasionado, ha compensado con creces al perjuicio.
Enrique Rojas alias el divino,
falso catedrático Psiquiatría
Universidad Complutense
Esta es la historia de Alejandro Menéndez Martínez, un adolescente de 14 años, al que Rojas le dijo delante de su madre, conociendo que no se llevaban bien y sonriendo - como si le complaciera -, que "era un psicópata", así sin más, como mandan los cánones. Aunque Alejandro no maltrataba ni hacía sufrir a animales o a otras personas en inferioridad de condiciones, como hace Rojas, cuando además es él quien suele poner a las personas en inferioridad de condiciones, al difamarlas por las espalda.
Rojas, también atizó Haloperidol a Alejandro. Fármaco que tiene no pocos efectos secundarios.
Lo primero que se me ocurre pensar es ¿quien era/es el psicópata?. De momento, existe una trayectoria de sufrimiento gratuito ocasionado a menores por Enrique Rojas, malintencionada y cruel. Alejandro, de momento, no tiene ninguna trayectoria similar.
....,,........................Alejandro Menéndez Martínez:
Enrique Rojas el del pedestal

Mi historia con Enrique Rojas por suerte fue muy breve, en marzo de 1989 yo era un adolescente de 14 años con problemas en casa, había pasado los anteriores 3 años interno y había boicoteado el internado a golpe de plantes y forzado mi vuelta a casa, mi madre que estaba preparando una oposición a judicaturas ya me advirtió que no podría ocuparse de mi y que tendría que no dar la lata
Como la daba porque obviamente un adolescente requiere cierta atención y además yo no era muy obediente, cosa lógica dado que tampoco en casa miraban mucho para mi, mi madre buscaba una solución mágica que le permitiera tenerme tranquilo sin molestar mientras ella preparaba sus oposiciones, las oposiciones son algo que quema muchísimo y ella en aquella época estaba muy nerviosa e irritable
Enrique Rojas no ha sido ni es
catedrático de Psiquiatría de
la Universidad Complutense
Esa solución mágica la planteo una tía mia que conocía un psiquiatra estupendo de Madrid, un señor que tenía una cabeza privilegiada, que había sido premio extraordinario en medicina y catedrático de psiquiatría de la complutense
Además había atendido al novio de ella y lo había curado de una fuerte depresión que lo había tenido mucho tiempo en muy mal estado y con ideas suicidas, por esa razón ella estaba muy agradecida a Rojas y lo defendía a capa y espada, aunque el tratamiento no había sido precisamente barato, el padre de su novio incluso tuvo que vender tierras para pagarlo
Mi experiencia fue la siguiente, fui 2 veces a Madrid, en una lo vi solo una vez y en la otra dos veces
El tenía la consulta en la calle Serrano de Madrid, era un piso enorme, debía ser un edificio de oficinas que se alquilaban y el debía tener varias alquiladas y haberlas unido, tenía varias enfermeras, mientras estabas en la sala de espera te ofrecían una coca cola, había cestos con caramelos que podías coger y como suele pasar en este país donde vivimos tanto de la apariencia tenía la pared tapizada de cursos y diplomas de todo tipo, algunos hechos en
universidades anglosajonas
En aquellos tiempos, aparte de Rojas había otros dos psiquiatras que trabajaban con él y que también los veías, eran un hombre y una mujer, me hicieron unos test de los que salió que yo era muy impulsivo y que tenía muy poca capacidad para controlarme y para sacrificarme
Izquierda, Enrique Rojas presentando su
consulta en una de sus webs como
catedrático de la Universidad Complutense
Debajo y drcha., Enrique Rojas
no es lo que afirma ser, al presentar
su consulta en sus webs

Después conocí a Rojas, su despacho parecía una capilla, tenía hasta una virgen gigantesca en una hornacina colgada de la pared
En general su conversación fue un mero continuismo de lo que habían dicho los otros dos, que yo era un psicópata, que carecía de autodominio y que con mi personalidad iba a tener serios problemas en la vida.
A los 14 años yo aún era bastante infantil, conservaba esa mentalidad libre de prejuicios que te hace ver las cosas como son, pero infantil no quiere decir estupido, quizá fue por esa razón por la que no me dejé deslumbrar por sus titulitos, su premio extraordinario y su catedra y al revés que mi madre y mi tía al salir de la consulta dije claramente lo que pensaba de él: este tío a lo que está es a sacar Rojas me había dado muy mala espina, si pudiera definir su carácter en una sola palabra esta sería fullero, era un tipo de maneras suaves, muy ladino, con mucha letra.
Algunas veces el alma de una persona queda retratada en una décima de segundo, yo vi con muchísima claridad a Rojas en un momento que estaba hablando con mi madre que se le quejaba de lo trasto que yo era, que me miró, sonrió y dijo: es que eres un psicópata
En ese momento al sonreir hizo un gesto que yo capté perfectamente el tipo de persona que era Rojas, era un gesto así sonriente, prepotente, con los ojos me decía: ya te tengo; era un gesto de cazador, de ave de rapiña
Por lo demás el tratamiento consistió en recetarme una medicación de 120 gotas de Haloperidol, 4 Artanes y 3 Largactil diarios, esa medicación me causaba somnolencia, engordé o mejor dicho hinché muchísimo llegando a pesar 98 kg. Tenía poco pulso, mucha salivación, hablaba mal y era mucho más lento para moverme
Además le recomendó a mi madre que fuese a clase aunque no estuviera en condiciones, que me apuntase a campamentos, que estuviera siempre con gente de mi edad, en una palabra, que me socializase, como las consultas con él solían ser breves le dijo a mi madre que le contase cosas de mi por escrito
El resultado de todo esto fue que perdí el curso y fue la primera vez que tuve que repetir, los problemas
en casa no solo no se solucionaron sino que se agravaron, era normal, antes salía más y me relacionaba con mis amigos, al engordar y ponerme tan mal en plena edad del pavo me empezó a darme vergüenza salir y relacionarme y empecé a meterme más en casa lo que generó más roces con mi madre
Por este “maravilloso” tratamiento nos cobró 40.000 pesetas, en aquella época sus honorarios eran 20 mil pesetas por consulta

Enrique Rojas, tampoco es lo que dice
ser en la Fundación creada para tratar
a adolescentes con escasos recursos
económicos (arriba), ni en los libros
que lanza al mercado (debajo y dcha.)
Y eso fue mi salvación, en aquellos años el sueldo de auxiliar administrativo de mi madre no llegaba a las cien mil mensuales, eso y la incomodidad de desplazarse a Madrid fue lo que terminó prematuramente con este exterminio, además en aquella época un hijo de Rojas que tenía 2 años se cayó a la piscina de su casa y lo sacaron muerto, eso hizo que Rojas se desentendiera por un tiempo de la consulta y facilitó aún más el perderlo de vista
Seguí algunos meses con el tratamiento aunque algo disminuido, en octubre al empezar el curso me volvieron a meter interno, abandoné la medicación y perdí 31 kg. en 6 meses y todos los efectos secundarios desaparecieron, fue como volver a nacer, aquella medicación incluso me limitaba a nivel de inteligencia y de resolución de problemas, al quitarla era como si me hubiera vuelto más listo.
....................................................................................................Alejandro Menéndez Martínez
En mi opinión, Enrique Rojas premeditó y orquestó en su día un plan, una forma de hacer... para estar en situación y posición de poder llevar a cabo con la excusa de Dios, por lucro, prácticas´ilícitas cuando tuviera oportunidad y el riesgo fuese asumible.
Su falsa fama, parte de la falsa cátedra en la Universidad. Complutense, que nunca ha tenido y un "dejarle hacer" que siempre ha tenido consecuencias nefastas para sus víctimas. isabel caballero